Hemangiomas: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los hemangiomas son lesiones vasculares localizadas secundarias a la hiperplasia de los vasos sanguíneos. Se distinguen diferentes tipos, según su profundidad y color; se presentan en un 6 al 8 % de los recién nacidos, sobre todo en la mujer (3:1).

El nevo en fresa está constituido por un conjunto de vasos dilatados situados en la dermis. Se manifiesta como lesión elevada de color rojo brillante y está presente al nacer o aparece durante los primeros meses de vida. A partir de los tres años comienza su involución, que suele ser completa en más del 90 % de los casos. Dado que la involución espontánea es la norma, la base del tratamiento es el seguimiento y la información tranquilizadora a los padres. Por lo general, el tratamiento agresivo se reserva para las lesiones grandes que no remiten, ofrecen graves problemas estéticos o alteran órganos vitales.

Los hemangiomas cavernosos están constituidos por un conjunto de vasos dilatados que se distinguen de los nevos en fresa por situarse más profundamente en la dermis y en el tejido subcutáneo. Tienden a aparecer más tarde, durante la lactancia, y su patrón de crecimiento es más lento que el de los nevos en fresa típicos. Al final, la mayoría de los hemangiomas cavernosos sufre una involución espontánea, parcial o completa.

El tratamiento de los hemangiomas en fresa y cavernosos se reserva para las lesiones de gran tamaño o para las que afectan órganos vitales. En muchos casos resulta beneficioso el tratamiento durante 2-4 semanas con altas dosis de esteroides por vía oral, seguido de dosis progresivamente más bajas. Algunos hemangiomas responden bien a la inyección intralesional de esteroides. Las lesiones grandes y en lugares estéticamente inaceptables se tratan con pulsos de laserterapia de tinción.

Los nevos flámeos (mancha de “vino de Oporto”) son hemangiomas congénitos, casi siempre unilaterales, formados por capilares maduros próximos a la superficie de la piel, que se detectan al nacer y persisten indefinidamente. Las manchas de “vino de Oporto” suelen asociarse a las

ramas del nervio trigémino. Las que se distribuyen por la primera rama se acompañan en muchos casos del síndrome de Sturge-Weber. El nevo flámeo se caracteriza por placas planas, de color rojo o rojo-azulado, en principio lisas, aunque algunas adoptan finalmente un aspecto empedrado. Estas lesiones se pueden cubrir de modo pasajero con cosméticos. El tratamiento específico de las manchas de “vino de Oporto” consiste en la laserterapia pulsada de tinción que se aplica tanto a los niños como a los adultos.

Los angiomas en cereza son las malformaciones vasculares dermatológicas más frecuentes. Se manifiestan en forma de pápulas pequeñas, lisas, duras y de color rojo intenso, cuya frecuencia aumenta con la edad. El tratamiento es estético y consiste en la ablación mediante electrodeseca-ción.