Halitosis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El aliento desagradable puede surgir como consecuencia de una alteración en la cavidad bucal o nasal, senos para-nasales, pulmones, tubo digestivo o de la expulsión de gases procedentes de la circulación general. El examen para conocer el foco de la halitosis se inicia pidiendo al enfermo que cierre los labios y exhale el aliento por la nariz. Si el examinador detecta la halitosis en las fosas nasales del paciente, puede inferir que la procedencia no es bucal.

La flora anaerobia de la superficie lingual suele ser la causa de la halitosis bucal.17 Quizá la lengua constituye una importante fuente de olor bucal en los pacientes con o sin enfermedad periodontal asociada.18,19 El flujo salivar y los movimientos de la lengua constituyen defensas naturales frente al sobrecrecimiento bacteriano. El sueño o las enfermedades pueden disminuir de manera pasajera estas defensas; ambos producen halitosis muy conocidas. Los medicamentos que disminuyen la producción de saliva también contribuyen a la halitosis.20 El cepillado lingual, los colutorios bucales y una hidratación adecuada combaten eficazmente este trastorno.21,22

Los pacientes con enfermedades neoplásicas o granulo-matosas de la nasofaringe pueden presentar halitosis, al igual que aquellos con diátesis hemorrágica debido a hemorragias gingivales subclínicas y al olor consiguiente de la sangre en descomposición.20

Los olores de la boca pueden originarse en los pulmones, puesto que los compuestos olorosos son excretados desde la circulación a través del aire espirado. Los olores producidos por el humo del tabaco, el alcohol, el ajo, la cebolla, la cetosis y la uremia se excretan por un mecanismo similar. El absceso pulmonar puede ocasionar halitosis.20

Las enfermedades del esófago que impiden el cierre del esfínter esofágico superior también favorecen la halitosis.20 Se ha sugerido que la infección gastrointestinal por Helicobacter pylori también produce halitosis.23