Gripe: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La gripe es una de las infecciones víricas que presenta un síndrome clínico típico. Su instauración suele ser brusca, con escalofríos, sudación, cefalea, dolor en las órbitas, malestar general y una sensación de intenso decaimiento. En las primeras fases de la enfermedad suele aparecer ya una tos que empeora la cefalea y ocasiona unos dolores difusos por todo el cuerpo. Su inicio suele ser explosivo, con una fiebre que en los adultos alcanza los 39 °C. En los niños la fiebre puede incluso ser más alta y a veces presentan dolor de garganta como síntoma precoz. La sintomatología más constante es la presencia de polimialgias, debilidad y malestar general.

Diagnóstico

No debe sorprender que el diagnóstico de gripe se realice de manera más precisa durante los períodos de epidemia, y de manera no tan exacta cuando no existe epidemia. En EE.UU. la gripe suele aparecer durante diciembre, enero y febrero. El diagnóstico de presunción correcto requiere encontrar una sintomatología apropiada en un período concreto del año y el conocimiento del patrón que sigue la gripe ese año en el resto del mundo. La gripe afecta a personas de cualquier edad, aunque es más grave en los niños menores de 2 años y en los ancianos. El síndrome tiende a permanecer sin cambios desde el comienzo hasta el final de la enfermedad, a excepción de los lactantes y los ancianos, en los que la afectación del tracto respiratorio inferior puede anunciar un empeoramiento del cuadro clínico que llegue incluso a poner en peligro la vida del paciente. Cuando existe una epidemia de gripe del tipo A, se dispone de una prueba de diagnóstico rápido que puede confirmar la infección en menos de una hora. Esta prueba antigénica tiene una sensibilidad del 91 % y una especificidad del 95 % y para realizarla basta con disponer de un frotis de garganta o de un frotis nasofaríngeo. Los cultivos víricos convencionales y las pruebas de fijación del complemento se realizan tan sólo en los estudios retrospectivos, ya que para tener los resultados hay que esperar entre 4 y 8 semanas. No existe una prueba de diagnóstico rápido para el virus de la gripe del tipo B.

Tratamiento

El tratamiento de la gripe habitualmente es sintomático. Si el médico de familia sospecha que el virus causante es del tipo A, el paciente podrá beneficiarse de la administración de amantadina o rimantadina. Se ha demostrado que, a dosis de 200 mg/día, la amantadina o la rimantadina proporcionan una excelente profilaxis frente a la gripe de tipo A.27 Su eficacia es máxima si se administran precozmente, aunque también reducen los síntomas y acortan la duración de la enfermedad si se empiezan a tomar al cabo de 3 a 5 días del inicio de la gripe. La dosis terapéutica tanto de la amantadina como de la rimantadina es de 100 mg tres veces al día, excepto en los pacientes con trastornos de la función renal, en quienes resulta necesario ajustar las dosis. Debido a la intensidad de las mialgias y cefaleas asociadas a la gripe, a veces el ácido acetilsalicílico y los AINE son insuficientes para aliviar el dolor y suele estar indicada la administración de un preparado que contenga un opiáceo. Si se informa bien al paciente, puede beneficiarse doblemente del uso de la codeína o la hidrocodona, puesto que reducen no sólo las mialgias sino también la tos.

Complicaciones y secuelas

Aunque el exceso de mortalidad asociado a la gripe suele atribuirse a la neumonía, durante una epidemia las muertes ocurren dos veces más a causa de cardiopatía isquémica que por neumonía.28 Entre el 1 de julio de 1975 y el 30 de junio de 1976, Glezen28 estudió a 3.301 pacientes hospitalizados con un diagnóstico al ingreso de enfermedad respiratoria aguda. En el 21,4 % de los casos, la causa fue la gripe y otras enfermedades respiratorias. También observó que, durante la epidemia producida por el virus de la gripe A/Victoria, la tasa de hospitalización por enfermedad respiratoria aguda variaba según el grupo de edad. Así, mientras en los lactantes la tasa de hospitalización era de 160:10.000 pacientes, en las personas de 1 a 65 años de edad la tasa era inferior y en las personas mayores de 65 años era de 167:10.000. Además, las tasas de hospitalización eran bajas en personas en edad escolar, que son las que habrían presentado unas tasas más elevadas en otras infecciones.

Control y prevención

En EE.UU. la vacuna antigripal se elabora cada año siguiendo las recomendaciones del Vaccines and Related Bio-logicals Advisory Committee de la Food and Drug Administration (FDA). La elección de los antígenos usados en la vacuna se basan en: a) los virus identificados el año anterior, b) los virus identificados en otras partes del mundo durante el año en curso, y c) la respuesta estimada de anticuerpos en personas previamente infectadas o vacunadas con estos virus.

Existen dos estrategias básicas para la utilización de las vacunas y la quimioterapia. Una pauta actual consiste en vacunar a los grupos de alto riesgo (ancianos y niños con enfermedades asociadas, como cardiopatías, neumopatías, neoplasias y algunos trastornos metabólicos).29 Las personas sanas que se infectan transmiten la infección a los niños de alto riesgo no vacunados. Otra pauta para controlar la gripe consiste en vacunar a todos los niños de las guarderías y en edad escolar, a los universitarios, a los militares y a los empleados de grandes compañías. Estos grupos son los que presentan una mayor susceptibilidad y, debido a sus circunstancias personales, actúan también como los principales vectores del virus de la gripe en su comunidad.