Fracturas del plafón tibial: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las fracturas de la tibia distal sobre el astrágalo (“tenon”), que comprende la mayor parte de la “mortaja” de la articulación del tobillo, se conocen como fracturas del pilón. Las fracturas del plafón o pilón tibial representan entre el 7 % y el 10 % de las fracturas tibiales y sólo el 1 % de las fracturas de la extremidad inferior.42 En los casos típicos se deben a una carga axial intensa, por ejemplo una caída o un accidente de tráfico; pero las fuerzas de rotación simultáneas pueden conducir a una amplia gama de fracturas y otras alteraciones de la tibia y el peroné distales. Desde el punto de vista clínico existen dolor intenso, hinchazón, incapacidad para caminar y una historia de gran carga axial. Debido a las fuerzas de cizallamiento originadas por el traumatismo de alta energía, causante de las fracturas del pilón, el médico debe buscar traumatismos acompañantes de la parte posterior del pie, la rodilla o la pelvis y la columna vertebral. Las fracturas sin desplazamiento pueden responder favorablemente a la inmovilización con escayola, pero la mayoría de las demás requieren reducción abierta con fijación interna (RAFI).

En el paciente estable sin traumatismo cutáneo significativo se debe proceder a la reconstrucción quirúrgica antes de 8 a 12 horas después del accidente; en otro caso pueden aplicarse durante 7 a 10 días medidas temporales para asegurar la restauración de la longitud antes de la RAFI.43