Fracturas de Jones (fracturas proximales del quinto metatarsiano): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las lesiones por tensión en el pie pueden ocurrir en diversas zonas, como los metatarsianos, los huesos del tarso y los

sesamoideos. Las fracturas de Jones y de los sesamoideos son las que presentan mayores frecuencias de no consolidación (50 %-90 %).27 Para evitar esta complicación, dichas fracturas por tensión deben diagnosticarse y tratarse precozmente. Las fracturas de Jones se observan sobre todo en los corredores de fondo, en especial en aquellos que han aumentado la actividad física recientemente. Por lo general, refieren antecedentes de un dolor de varias semanas de duración en el punto de inserción del tendón del músculo peroneo lateral corto en la base del quinto metatarsiano.

Diagnóstico

Siempre existen dolor y molestias a la palpación del punto doloroso. Mediante maniobras como la inversión del tobillo (con lo que se pone en tensión el tendón del músculo peroneo lateral corto) o intentar la eversión del pie contra resistencia, sirven para localizar el punto doloroso en la región proximal de la cabeza del quinto metatarsiano. En las radiografías pueden observarse signos de engrosamien-to cortical, esclerosis intramedular o una evidente línea de fractura. Cuanto más proximal es la lesión, mayor es el riesgo de retraso en su consolidación. Si las radiografías son negativas pero la palpación ocasiona molestias, debe realizarse una gammagrafía ósea, puesto que en la exploración radiológica de esta fractura existe una elevada proporción de falsos negativos.

Tratamiento

Todos los deportistas con signos de fractura por tensión en la gammagrafía ósea o signos de esclerosis en las radiografías, han de derivarse al traumatólogo por si resulta necesario implantar un tornillo.28 Si sólo se aprecia una reacción perióstica y no existe fractura visible ni signos de esclerosis medular, se lleva a cabo un enyesado infrarrotuliano de la pierna durante 4-6 semanas y, después, se solicitan radiografías de seguimiento para asegurar la completa curación de la lesión. A pesar de una atención correcta, hay casos en los que aparece una necrosis avascular que obliga a

realizar un injerto óseo. Tras la curación de la fractura, el deportista puede reanudar de manera gradual la actividad física, pero con un seguimiento estrecho para prevenir la recurrencia de los síntomas.

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