Fracturas de cadera: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El envejecimiento se asocia con disminución de la fuerza muscular y el sentido del equilibrio. Además, en los ancianos aumenta la frecuencia de enfermedades médicas y de diversos tratamientos, lo que contribuye a la mayor incidencia de caídas y fracturas de cadera a partir de los 65 años de edad. Aunque las fracturas de cadera son comunes en los ancianos, se pueden producir a cualquier edad si el traumatismo es lo suficientemente intenso. La incidencia global en EE.UU. es de 250.000 fracturas de cadera anuales. Estas fracturas son responsables de más muertes, incapacidades y gastos que todas las demás fracturas osteoporóticas combinadas. La osteoporosis representa el mayor factor de riesgo para la fractura de cadera. La tabla 111.1 resume los principales factores de riesgo para la fractura de cadera osteoporótica.

La incidencia de fracturas de cadera guarda relación directa con el número de factores de riesgo presentes. En un estudio, las mujeres con densidad ósea baja y más de 5 factores de riesgo (tabla 111.1)1 presentaron una incidencia de fracturas de cadera 27 veces mayor que la correspondiente a las mujeres con menos de 3 factores de riesgo y densidad ósea normal. Además, la geometría (longitud del eje de la cadera) y la arquitectura (grado de Singh) afinan la evaluación del riesgo de fractura.2 En un estudio, las mediciones simples (disminución del grosor de la corteza de la diáfisis femoral y de la corteza del cuello femoral, reducción del índice de trabéculas de tensión y región tro-cantérea más ancha) en las radiografías simples fueron tan predictivas del riesgo de fractura de cadera como las determinaciones de la densidad mineral ósea.3

El mejor tratamiento para la osteoporosis es el preventivo. Las medidas de prevención comprenden terapia hormonal sustitutiva, ejercicio, aumento de la ingesta de calcio y administración de calcitonina. Es importan recordar ciertos hechos cuando se considera la prescripción de medidas preventivas: la intervención a corto plazo en fases avanzadas del curso natural de la osteoporosis puede tener efectos significativos sobre la incidencia de fracturas de cadera;4 es posible que la fractura de cadera guarde más relación con la disminución de la fuerza muscular que con la reducción de la masa o la grasa corporales;5,6 la actividad intensa a largo plazo reduce

el riesgo de fractura de cadera en las mujeres menopáusi-cas,7 y la altura parece ser un factor de riesgo independiente e importante para la fractura de cadera entre las mujeres y los varones estadounidenses.8 Los factores protectores [riesgo relativo (RR) < 1] frente a la fractura de cadera en los ancianos son el aumento de peso después de los 25 años de edad y la práctica habitual de la marcha como ejercicio. De acuerdo con su localización anatómica, las fracturas del fémur proximal se pueden clasificar como del cuello, intertrocantéreas o subtrocantéreas. Las fracturas del cuello femoral (cervicales o intracapsulares) se deben a una fuerza de cizallamiento indirecta que actúa sobre el cuello angulado (fig. 111.1). Estas fracturas resultan más frecuentes en los ancianos y conllevan un riesgo alto de complicaciones, como la necrosis avascular. Son dolorosas y pueden cursar con hematoma y edema escasos. Tiene importancia recordar que una fractura no desplazada puede permitir la deambulación, aunque con algún dolor. La fractura de cadera desplazada causa acortamiento y rotación externa de la extremidad. Las fracturas extracapsulares (intertrocantéreas y subtrocantéreas) se deben a traumatismo directo de la cadera y cursan con dolor inmediato, imposibilidad de caminar y en general hemorragia significativa. En los ancianos, las fracturas trocantéreas provocan una mortalidad a corto plazo dos veces mayor que la de las fracturas cervicales. Por lo que respecta a la medición de la densidad mineral ósea (DMO), una DMO trocantérea relativamente baja o una DMO del cuello femoral alta se asocian con mayor riesgo de fractura de cadera trocantérea.9 Es necesaria la remisión inmediata a un centro con servicio de cirugía ortopédica. Las opciones de tratamiento tienen en cuenta el tipo y la extensión de la fractura: las fracturas cervicales en el anciano y el desplazamiento significativo requieren sustitución de la cadera, mientras que las fracturas extra-capsulares responden bien a la reparación y la fijación internas. Según un estudio, cuando se sospechaba fractura de cadera y las radiografías simples eran negativas, la RM demostró fracturas femorales y pélvicas ocultas en el 37 % y el 23 % de los pacientes, respectivamente.10 El empleo inmediato de la RM en una fractura de cadera dudosa permite evitar el encamamiento prolongado y los costes inherentes a la espera de un resultado positivo de la gammagra-fía ósea.11