Evaluación de la invalidez

La invalidez y la incapacidad son temas peculiares de la medicina del trabajo. No sólo es necesario diagnosticar y tratar a los pacientes, sino que también hay que evaluar su grado de invalidez. Existen algunas definiciones útiles, entre las que citamos: invalidez, que es el fracaso de la función específica de una parte u órgano del cuerpo. La calificación de la invalidez es una evaluación médica. Por el contrario, incapacidad es un trastorno que impide la interacción del individuo con su medio. La incapacidad limita la capacidad del individuo para realizar las actividades de la vida diaria (AVD), lo que puede incluir el trabajo. Así

pues, la pérdida de la porción distal del meñique causa una invalidez prácticamente nula, pero puede dar lugar a incapacidad total en un violinista.

Al final del tratamiento, el paciente, el abogado, el trabajador social o una institución gubernamental pueden solicitar una calificación de incapacidad parcial permanente (IPP). En la mayoría de los casos han de transcurrir al menos 6 meses desde la lesión inicial para emitir un dictamen de IPP. Estas calificaciones se basan en una evaluación estructurada de la pérdida de función. El sistema evaluado con mayor frecuencia es el musculosquelético, y de modo específico la espalda. Muchos estados exigen que la evaluación se haga de acuerdo con la AMA Guide to Permanent Impairment (Normas de la Asociación médica norteamericana para evaluar la incapacidad permanente), en la actualidad en su cuarta edición. Este libro proporciona tanto el formato como los detalles para explorar cada parte del cuerpo, su función y su arco de movilidad; también describe el modo de determinar la incapacidad. El American College of Occupational and Environmental Medicine proporciona clases y diplomaturas muy recomendables para cualquier médico de familia que desee realizar estos exámenes. También es útil para los médicos el familiarizarse, aunque sea superficialmente, con las calificaciones de IPP comunes. Muchos pacientes creen erróneamente que una lesión de la espalda leve y transitoria les cualificará para la compensación por incapacidad completa. En ausencia de anomalías estructurales sustanciales, quizás se sientan más motivados para reintegrarse al trabajo si saben que la probabilidad de recibir una compensación económica es mínima o nula.