Espondilólisis y espondilolistesis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La espondilólisis es un trastorno adquirido en el que existe un defecto óseo en uno o ambos lados de la pars interarti-cularis (istmo) de una vértebra (fig. 20.11), habitualmente a nivel L5-Si. La incidencia de la espondilólisis es de alrededor de un 5 % en los niños norteamericanos antes de la adolescencia, aunque aumenta hasta el 12 % en los gimnastas y los saltadores de trampolín.61 El defecto no es aparen-

te al nacer, sino que suele desarrollarse entre los 5 y los 10 años de edad.62 En los niños, una actividad atlética enérgica puede producir tensiones repetidas sobre el istmo vertebral en desarrollo. Cuando los defectos de éste se encuentran en un solo nivel vertebral, puede producirse un traslado (deslizamiento) del cuerpo vertebral sobre las vértebras adyacentes, lo que se denomina espondilolistesis. Se han descrito cuatro tipos distintos de espondilolistesis: displásica, del istmo, degenerativa y traumática. Mientras que la mayoría de los casos observados en niños y adolescentes son espondilolistesis displásicas o del istmo, en los adultos las lesiones degenerativas de las carillas articulares pueden producir espondilolistesis sin espondilólisis del istmo.

La espondilólisis y la espondilolistesis pueden ser asin-tomáticas o presentarse con un dolor lumbar que a veces se irradia a las nalgas. En la exploración física en ocasiones se demuestra un dolor a la palpación de la región lumbosacra que empeora al producir una hiperextensión de la columna levantando una pierna de la ingle y flexio-nándola 90 grados en la cadera y la rodilla (prueba de la hiperextensión de la pierna). Los pacientes con espondilo-listesis significativa presentan un aspecto característico, con torso corto y nalgas planas, permaneciendo a menudo de pie con las rodillas en ligera extensión. Aunque en estos pacientes hay que explorar el estado neurológico y la función vesical, el déficit neurológico es infrecuente y se observa en aproximadamente el 35 % de aquellos pacientes que presentan un deslizamiento vertebral superior al 50 %.62

Se deben realizar radiografías en proyecciones anteroposterior, lateral y oblicua de la columna lumbar. El defecto del istmo se observa mejor en la proyección oblicua

(fig. 20.11) y es unilateral en alrededor del 20 % de los pacientes. El defecto del istmo se observa en forma de una banda o rotura en el llamado “cuello de terrier escocés” (istmo) de L5. Puede haber esclerosis en la zona opuesta del istmo. Una proyección lateral centrada en L5-Si con el paciente en bipedestación permite descartar con exactitud un posible deslizamiento. La gammagrafía ósea muestra hiper-actividad en uno o los dos lados de la espondilólisis sinto-mática,63 pero no constituye una exploración habitual.

Si el paciente está asintomático, no requiere tratamiento y no es preciso limitar los deportes de contacto. Si hay síntomas leves, todo lo que debe hacerse es reducir de forma temporal la actividad del paciente. Si los síntomas mejoran, se permite una actividad progresiva. Si los síntomas aparecen bruscamente, son inducidos por un traumatismo o no desaparecen con el reposo, deberían solucionarse (como cualquier fractura) con la inmovilización durante 10-12 semanas mediante el uso de un corsé de plástico o de una ortesis vertebral de Boston. Por lo general, una vez que los síntomas desaparecen el niño puede reanudar sus actividades normales; sin embargo, existe aún controversia sobre las recomendaciones acerca de reanudar deportes enérgicos que flexionen la columna (gimnasia, salto de trampolín, delanteros de rugby).

En la espondilolistesis, si el deslizamiento es menor del 30 % y los síntomas son mínimos, el tratamiento es conservador. Ante un dolor persistente que no responde al tratamiento o si el deslizamiento es mayor del 30-50 % se recomienda la fusión vertebral, que suele realizarse a nivel de L5-Si e incluye a L4 si el deslizamiento es de más del 50 %.64