Espondilitis anquilosante: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria de la columna vertebral que puede afectar también a otras articulaciones y a órganos extraarticulares. Se considera una espondiloartropatía seronegativa, puesto que los pacientes con este trastorno no suelen presentar factor reu-matoideo positivo. La enfermedad afecta con más frecuencia a los varones (relación varones/mujeres alrededor de 5:1) y suele manifestarse al principio de la vida adulta (cuarta y quinta décadas de la vida). El comienzo después de los 40 años es inusual. Más del 90 % de los pacientes de raza blanca con espondilitis anquilosante presentan el an-tígeno HLA-B27; sin embargo, es importante recordar que la mayoría de los pacientes con dolor de espalda y positividad de ese antígeno no sufren espondilitis anquilosante.

La clave para diagnosticar la espondilitis anquilosante radica en un índice alto de sospecha clínica. Más de la mitad de los pacientes con esta enfermedad presentan inicialmente dolor lumbar. Las características que distinguen al dolor lumbar debido a espondilitis anquilosante comprenden rigidez matutina, falta de alivio con el reposo (en contraste, los pacientes suelen “moverse para que se vaya el dolor”) y presencia de dolor al despertarse por la mañana. También pueden existir quejas de dolor en las nalgas o las caderas, pero en general no se irradia hasta más abajo de la rodilla. Muchos pacientes presentan además afectación de articulaciones periféricas. Las articulaciones grandes se afectan con mayor frecuencia que las pequeñas de las manos y los pies. La entesopatía también es frecuente y se puede demostrar en las radiografías. La uveítis constituye una manifestación extraarticular común y precede con frecuencia a la afectación articular.

El diagnóstico se puede confirmar radiográficamente cuando existe evidencia de sacroileítis. Si la enfermedad ha progresado, los pacientes pueden presentar una “columna en caña de bambú” en las radiografías. La VSG está elevada. Resulta fácil medir la flexibilidad de la columna, que está disminuida en la mayoría de los pacientes. Las dos pruebas usadas con más frecuencia para evaluar la flexión espinal son la prueba de flexión de Schober y la prueba de flexión lateral de Moll. Para la prueba de Schober se identifica la parte superior del sacro con el paciente de pie, y se marcan en la columna dos puntos, uno 10 cm por encima de ese nivel y otro 5 cm por debajo. En los individuos normales, la distancia entre los dos puntos aumenta por lo menos 5 cm con la flexión hacia delante. Para la prueba de

flexión lateral de Moll se marca un punto en la cresta ilíaca a nivel de la línea axilar media y otro punto 20 cm por encima del primero. Cuando una persona normal se inclina hacia el lado opuesto, esa distancia aumenta por lo menos 3 cm.33

Los objetivos del tratamiento para la espondilitis anquilosante consisten en disminuir el dolor y mantener la capacidad funcional. Los AINE son los fármacos de elección para controlar la inflamación y aliviar el dolor. La prednisona oral no se ha mostrado útil. También son importantes los ejercicios destinados a fortalecer los músculos extensores de la espalda, con el fin de conservar la capacidad funcional. Por ahora no es posible prevenir la osificación espinal, pero la función se conserva mejor si la columna del paciente se osifica en una posición erecta en vez de inclinada.