Esguince del ligamento lateral interno de la rodilla: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El ligamento lateral interno (LLI) es el que proporciona estabilidad a la región interna de la rodilla y suele lesionarse cuando a ésta se le aplica una tensión excesiva en valgo. El resultado es un esguince de primer, segundo o tercer grados. Los desgarros del LLI se suelen asociar a una lesión del menisco interno. En cambio los desgarros del ligamento lateral externo son poco frecuentes y están causados por un traumatismo hacia dentro (en varo) dirigido hacia el interior de la rodilla.

Diagnóstico

Inmediatamente después de la lesión, el deportista suele ser aún capaz de andar un poco apoyando la pierna afectada. Normalmente, en el momento de la lesión siente dolor en la zona interna de la rodilla, y después, cuando intenta caminar, nota como si la rodilla se “tambalease”. La exploración revela molestias a la palpación en algún lugar de la trayectoria del LLI, por lo general en la línea articular o por encima de ella. La integridad del LLI se valora de la siguiente forma: sujetando con una mano la zona del muslo inmediatamente por encima de la rodilla y sujetando con la otra mano el tercio superior de la tibia, se aplica una tensión en valgo y se fuerza la rodilla suavemente hacia fuera. Los desgarros se clasifican según el grado de laxitud y la presencia o ausencia de un resultado. Los desgarros de grado I cursan con una laxitud mínima y los de grado II con una laxitud moderada, pero sin más hallazgos. En cambio, en los desgarros del LLI de grado III el explorador observa además un aumento de las molestias al realizar las maniobras de valgo y de varo. El deportista con un desgarro del LLI de grado III (desgarro completo) puede referir paradójicamente muy poco dolor al realizar las maniobras, pero al mismo tiempo el médico observa una importante hiperlaxitud en ausencia de un diagnóstico definible. La tumefacción, las equimosis supraligamentarias o el derrame articular suelen aparecer al cabo de varias horas de la lesión.

Tratamiento

Un esguince de primer grado se trata con reposo, hielo, compresión y elevación. También debe impedirse al paciente que corra hasta que no sienta dolor al flexionar la rodilla. Esta lesión suele solucionarse del todo en 5-10 días, tras los cuales el médico puede permitirle reanudar la actividad deportiva. El tratamiento de los esguinces más graves debe realizarlo el traumatólogo.