Escoliosis idiopática: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La escoliosis idiopática se define como una desviación lateral de la columna mayor de 10 grados (medida según el método de Cobb),65 en presencia de cambios estructurales y en ausencia de anomalías vertebrales congénitas. Tiene una herencia autosómica dominante con penetrancia variable u ocurre como un trastorno multifactorial. Afecta a aproximadamente el 2 % de la población. Por lo general, sólo es necesario realizar tratamiento en un 15-20 %.66

La escoliosis es un trastorno indoloro que suele identificarse por asimetría de los hombros, las escápulas o la pelvis durante las revisiones escolares o en las exploraciones físicas habituales. La prueba de inclinación ventral (prueba de Adam) se hace con el niño en bipedestación e inclinándole hacia delante con las palmas de las manos juntas y las rodillas rectas. Se puede observar asimetría del tronco, sobre todo prominencia de las costillas derechas. Hay que observar cualquier irregularidad de la longitud de algún miembro y corregirla colocando cuñas bajo la pierna corta y nivelando la pelvis antes de llevar a cabo la exploración. El examen neurológico es normal. La evaluación radiológica inicial consiste en realizar proyecciones poste-roanterior y lateral de la columna en bipedestación, en formato grande para incluir la pelvis. La curva se mide por el método de Cobb65 (fig. 20.12). Si se identifica una curva estructural de 10-20 grados, se recomienda la derivación del paciente al especialista. La escoliosis dolorosa o la presen-

cia de un patrón de curva atípico (vértice izquierdo torácico) son indicativas de posibles trastornos neurológicos subyacentes, como siringomielia o lesiones de la médula espinal; en estos casos, probablemente el trastorno no es una escoliosis idiopática.

El riesgo de progresión de la curva es mayor en los niños pequeños, en los que presentan curvas grandes o dobles y en las niñas.66 Es habitual colocar al principio un corsé en las curvas mayores de 20 grados con progresión demostrada y con conservación del crecimiento o en las curvas que inicialmente tienen ya 30 grados o más.66 Las curvas de más de 45-50 grados no suelen responder al tratamiento con corsé y en estos casos se recomienda la cirugía, puesto que en este grupo es elevado el riesgo de progresión continuada tras la madurez del esqueleto.66