Enfermedades del párpados (entropión, ectropión, blefaroptosis, blefaritis, orzuelo y calacio): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los párpados son estructuras protectoras que distribuyen las lágrimas y limitan la entrada de la luz en el ojo. Los trastornos pueden afectar la piel, la mucosa, las glándulas o los músculos.

Anomalías congénitas

El epicanto constituye la variación congénita más frecuente; se trata de un pliegue cutáneo vertical situado en la comisura medial y es normal en la raza oriental. La asimetría puede simular una esotropía (seudoestrabismo).

Anomalías de la posición

Entropión

El entropión es la inversión del borde palpebral. Entre sus etiologías cabe citar la involutiva (relacionada con la edad), la cicatrizal, la espástica y la congénita. El entropión invo-lutivo, propio del envejecimiento, ocurre a menudo y determina que las pestañas irriten el ojo (triquiasis). Como consecuencia de ello se produce conjuntivitis, úlceras corneales, queratitis, lagrimeo y blefaritis. El tratamiento se basa en la higiene palpebral, la aplicación de lubrificantes y los antibióticos por vía tópica cuando tiene lugar una inflamación. La oclusión palpebral (parche) puede resultar paliativa; a veces se coloca el parche de forma pasajera en los enfermos con síntomas hasta que se toman las medidas quirúrgicas definitivas.3

Ectropión

La erosión del borde palpebral o ectropión también puede relacionarse con la edad, tener carácter cicatrizal, espásti-co o alérgico. Algunos casos graves siguen a la parálisis de Bell. Las manifestaciones oculares consisten en conjuntivitis crónica, queratitis, epífora y queratiniza-ción palpebral. Las opciones terapéuticas son las mismas que en el entropión.4

Blefaroptosis

La causa de la blefaroptosis reside en la inervación o en la estructura del músculo elevador del párpado superior, que determina una caída de dicho pliegue y un estrechamiento de la cisura palpebral. La blefaroptosis congénita puede ser unilateral o bilateral, mientras que las formas adquiridas obedecen a la dehiscencia en la aponeurosis del músculo elevador, neuropatía, trastornos intracraneales, síndrome de Horner, distrofia miotónica y miastenia grave. La única estrategia útil es la cirugía.1

Inflamación

Blefaritis

La blefaritis es una enfermedad inflamatoria de las glándulas sebáceas del borde palpebral, que puede ser infecciosa, casi siempre por Staphylococcus aureus y afecta las raíces de las pestañas, las glándulas o ambas. Se ha definido como el “acné” palpebral. Las personas con acné rosácea o dermatitis seborreica del cuero cabelludo y la cara son más vulnerables. Los síntomas consisten en tumefacción, eritema, detritos palpebrales y una sensación de ardor con lagrimeo. El tratamiento de la blefaritis consiste, básicamente, en la higiene palpebral aplicando compresas calientes con un champú para bebés o una sustancia limpiadora del párpado, que se aplica con gasas exentas de lino, paños o hisopos de algodón. Cuando se observan signos de infección secundaria debe aplicarse una pomada de baci-tracina, eritromicina o sulfisoxazol por la noche sobre el borde palpebral. En los casos graves o recurrentes, en los que se forma un calacio (chalazion) se puede administrar tratamiento por vía sistémica con tetraciclina, doxiciclina o eritromicina durante algunos meses.1,2,5

Orzuelo

El orzuelo es una inflamación de los folículos pilosos o glándulas accesorias del borde palpebral anterior. Por lo general ocurre como complicación de la blefaritis. Se observa una masa dolorosa, sensible y rojiza cerca del borde palpebral, muchas veces asociada a una pústula, con una conjuntivitis leve. El tratamiento de esta lesión, que suele curar de manera espontánea, es muy sencillo: compresas intermitentes de calor húmedo más antibióticos oftálmicos por vía tópica como la tobramicina, bacitracina, eritromi-cina, gentamicina o sulfacetamida para evitar la infección de los folículos pilosos (pestañas) circundantes. Para acelerar el drenaje del orzuelo externo se puede depilar la pestaña (quitando incluso la raíz), con lo que se crea un buen canal de drenaje. En ocasiones, se requiere una incisión o punción para el drenaje y la aplicación de antibióticos an-tiestafilocócicos por vía sistémica.1,2,6

Calacio

El calacio (lipogranuloma) es un granuloma crónico que puede seguir a la inflamación de una glándula de Meibo-mio. Durante la fase crónica se advierte un nódulo duro e indoloro de hasta 8 mm, situado en el interior del tarso, sobre el que se desplaza la piel palpebral. Casi siempre comienza como una inflamación aguda con dolor, eritema y tumefacción que apunta hacia la superficie conjuntival del párpado (“orzuelo interno”). El calacio asintomático suele desaparecer de manera espontánea en unos meses. Entre las opciones terapéuticas se encuentran la inyección intra-lesional de un corticoide de larga acción (0,05 a 0,3 ml) a

través de la superficie conjuntival, con o sin incisión quirúrgica y curetaje con unas pinzas. Otra opción es la extirpación quirúrgica total. Esta última es muy eficaz y se conocen diversas técnicas.1,6,7

Dermatitis

La dermatitis puede tener carácter infeccioso o por contacto. Esta segunda tiene lugar a menudo tras la exposición a sustancias sensibilizantes e irritantes como la neomicina, la atropina, los productos cosméticos, las lociones, los jabones, el níquel, el timerosal (contenido muchas veces en las lágrimas artificiales), el cloramfenicol, la hiedra venenosa y otros. Las manifestaciones comprenden el eritema, las vesículas, la descamación, el edema y el picor. El tratamiento fundamental consiste en eliminar el agente nocivo. En las etapas agudas, las compresas frías, los antihistamínicos y los corticoides por vía tópica producen alivio. A veces se precisan esteroides por vía sistémica como en la dermatitis grave por la hiedra venenosa. Las causas infecciosas más comunes son el impétigo, la erisipela y el herpes zoster, cuyo tratamiento es el mismo que en otras localizaciones.8