Enfermedades de la conjuntiva (hemorragia subconjuntival, pinguécula, pterigión, epífora, ojo seco, dacriocistitis y dacrioadenitis): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Hemorragia subconjuntival

La hemorragia subconjuntival, que no se debe a un traumatismo ocular directo, suele producirse de manera brusca por el incremento de la presión intratorácica al estornudar, toser o hacer esfuerzos para evacuar. La rotura del vaso sanguíneo conjuntival determina la aparición de una zona de bordes nítidos, de color rojo brillante, rodeada de conjuntiva de aspecto normal (fig. 71.1). La sangre se sitúa debajo de la conjuntiva bulbar y desaparece de modo gradual en 2 semanas. En general no se descubre la causa, pero se ha descrito en enfermos hipertensos y en recién nacidos o en sus madres como consecuencia del parto y alumbramiento. No está indicado ningún tratamiento.1,2

Pinguécula

La pinguécula es una zona de la conjuntiva bulbar, nasal o temporal que contiene una hiperplasia epitelial, es decir un engrosamiento parecido a una placa de color amarillo-blanco, inofensivo. A veces aparece una inflamación que se trata con vasoconstrictores por vía tópica. El tratamiento médico resulta ineficaz y son frecuentes las recidivas después de la cirugía.2

Pterigión

El pterigión es una masa triangular elevada y engrosada localizada en la conjuntiva bulbar, casi siempre en la zona nasal, que se dirige hacia la superficie corneal. Entre los factores ambientales que contribuyen a su formación se encuentran la luz ultravioleta, el viento y el polvo. Puede resultar bastante antiestética y molesta, e incluso interferir con la visión. El tratamiento médico no da resultado y la recidiva es frecuente, incluso después de la cirugía9.