Enfermedades causadas por levaduras: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Existen varios tipos de levaduras capaces de producir enfermedades cutáneas en los seres humanos, siendo Candida albicans la más frecuente. La candidiasis se observa en todo el mundo y ha adquirido una importancia especial con el número cada vez mayor de pacientes inmunodepri-midos, en los que la infección puede ser mortal. Otra levadura que causa enfermedades con frecuencia es Pityrospo-rum (Malassezia) furfur, el agente etiológico de la “tiña” versicolor, denominada de un modo más correcto pitiriasis versicolor.2

El muguet es un hallazgo frecuente en lactantes y personas inmunodeprimidas. La queilitis angular también se debe a la afectación oral por C. albicans. En el muguet se observa en primer lugar un recubrimiento blanquecino, como un coágulo de leche, en la lengua. En los casos graves, que suelen aparecer en los pacientes inmunodeprimidos, este recubrimiento puede extenderse por toda la orofarin-ge y asociarse a odinofagia. En la queilitis angular se produce una rotura y fisuración de las comisuras de los labios. En esas zonas se puede obtener un cultivo prácticamente puro de C. albicans. La queilitis angular es más frecuente en personas mayores con prótesis dentarias que ajustan mal. El tratamiento del muguet oral y de la queilitis angular se puede llevar a cabo con eficacia mediante la aplicación tópica de preparados imidazólicos en la boca, aunque los pacientes inmunodeprimidos precisan a menudo un tratamiento sistémico con ketoconazol o anfotericina B.

La vulvovaginitis candidiásica se observa con frecuencia en las mujeres. Las pacientes acuden a la consulta en busca de alivio para su prurito y sensación quemante en la vagina, disuria y flujo. La enfermedad es más frecuente en las diabéticas o en las que utilizan duchas vaginales. Los genitales externos pueden estar enrojecidos y también puede existir intertrigo o foliculitis can-didiásica en la ingle. La mucosa vaginal a menudo está enrojecida. Se observa un flujo vaginal blanquecino de consistencia cremosa o caseiforme. El tratamiento con preparados tópicos vaginales imidazólicos suele ser eficaz. En ocasiones el compañero sexual varón también precisa tratamiento para prevenir la recidiva de la infección.

La balanitis candidiásica aparece sobre todo en varones incircuncisos obesos, de edad avanzada, diabéticos o con fimosis. El carácter inadecuado de la higiene o el hecho de que la compañera sexual presente vulvovaginitis candidiá-sica aumenta el riesgo de padecer la enfermedad. Están afectados el prepucio y el glande, observándose placas rojizas con depósitos de color blancogrisáceo. También pueden existir infecciones bacterianas y fimosis secundarias en relación con la inflamación. Por lo general basta con una

limpieza a fondo, seguida de la aplicación de cremas anti-fúngicas (¡no pomadas!), para curar la enfermedad. Tras la remisión de la inflamación habrá que tener en cuenta la conveniencia de realizar una circuncisión.

El intertrigo candidiásico puede aparecer en los pliegues dérmicos húmedos y macerados. La obesidad, la diabetes mellitus y la inmunodepresión son circunstancias predisponentes importantes. Se observa una zona de enrojecimiento y maceración, por lo general rodeada de una zona escamosa, a menudo con pequeñas lesiones satélites. Si se mantiene la zona afectada bien seca y limpia y se aplican sustancias antifúngicas tópicas se suele conseguir que desaparezca rápidamente el exantema.

El exantema candidiásico del pañal es frecuente entre los lactantes, sobre todo cuando se utilizan pañales muy ajustados y poco absorbentes. En esta enfermedad se observan pequeñas lesiones diseminadas asociadas a un “collar” escamoso periférico, y en algunas ocasiones también está presente una zona central más amplia con lesiones maceradas. Existen diversos antifúngicos que son eficaces, en particular si se acompañan del cambio frecuente de los pañales y una exposición de la zona al aire. Deben evitarse las braguitas de plástico. El uso de esteroi-des combinados con cremas antifúngicas sigue siendo discutido, ya que su utilización a largo plazo puede, teóricamente, determinar una absorción de esteroides capaz de suprimir el eje adrenal.

La paroniquia crónica puede aparecer cuando la C. albicans infecta el lecho ungueal. Estas infecciones son más frecuentes en personas que tienen las manos habitualmente húmedas; por ejemplo, camareros y dentistas. El pliegue ungueal está enrojecido e inflamado.33 Sin hacer un cultivo

0 examinar los gérmenes al microscopio, resulta difícil diferenciar una paroniquia por dermatófitos de la ocasionada por C. albicans. Es necesario realizar un drenaje, a menudo con extirpación de la uña. Por lo general el drenaje y el correcto secado de las manos suelen ser suficientes para curar la enfermedad.

La tiña versicolor es una enfermedad frecuente que recibe también, y de una forma más apropiada, el nombre de pitiriasis versicolor. El término de “tiña” es incorrecto en este caso, ya que el exantema no está causado por un der-matófito, sino por una levadura, Pityrosporum (Malasse-zia) furfur. Esta enfermedad es infrecuente antes de la pubertad. Es más común en ambientes húmedos y calientes, y el germen causal precisa un ambiente rico en lípidos. Por ello, el exantema de esta enfermedad se localiza en el tórax y en la espalda, y puede extenderse a la cadera. Las lesiones de la piel son generalmente de color café y alcanzan hasta

1 cm de diámetro. Según se extiende el exantema, las lesiones se vuelven confluyentes y ligeramente escamosas (fig. 116.10). Las lesiones mismas presentan pocos cambios estacionales de color; sin embargo, la pigmentación de la piel adyacente hace que las lesiones parezcan más claras durante los meses en los que la piel se broncea y más oscuras en los meses de invierno. Las lesiones adquieren un carácter crónico si no se tratan, aunque son asintomáticas. El germen es poco contagioso. El tratamiento con champús a base de selenio, cremas imidazólicas o con una sola dosis de 400 mg de ketoconazol suele ser eficaz.