Enfermedad del legionario: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La enfermedad del legionario recibió su nombre a partir de un brote de neumonía surgido entre los asistentes a una convención de la Legión Norteamericana en 1976. En la actualidad se sabe que la enfermedad está producida por muchas especies y serotipos de la bacteria Legionella, extendida en todo el mundo, tanto de forma endémica como epidémica. Existe una gran disparidad entre los estudios sobre la incidencia de la enfermedad del legionario, representando cerca del 3 % de las neumonías extrahospitalarias y más del 20 % de las intrahospitalarias.

La enfermedad del legionario puede aparecer en cualquier grupo de pacientes, pero los varones de mediana edad y los ancianos son quienes resultan afectados con mayor frecuencia. Aunque la enfermedad puede afectar a individuos sanos, los factores de riesgo comprenden la inmunosupresión, el consumo de tabaco, la EPoC, la car-diopatía o nefropatía y la diabetes.

La Legionella está presente en el agua y los sistemas de conducción de agua de las instituciones (torres de refrigeración, condensadores, duchas, nebulizadores) son una fuente importante de infección. El contagio parece ser exclusivamente ambiental y no interpersonal. La inhalación o ingesta de las partículas en aerosol es un medio probable de infección pulmonar.19

Síntomas

Aunque habitualmente se considera una neumonía atípica, las manifestaciones de la enfermedad del legionario son muy similares a las de la neumonía bacteriana. Cursa con fiebre elevada, escalofríos con tiritona y tos mínimamente productiva. La cefalea y las mialgias preceden ligeramente a la fiebre en algunas ocasiones. Algunos de los síntomas acompañantes pueden ser el dolor pleurítico, la hemoptisis, la diarrea y la confusión.

La exploración física es similar a la de otras neumonías bacterianas, aunque los hallazgos pulmonares por lo general no muestran condensación. La exploración neurológica puede mostrar neuropatía periférica o signos meníngeos.

Diagnóstico

Es necesario mantener un elevado índice de sospecha, puesto que pocos hallazgos son característicos. Es frecuente la leucocitosis (hasta 30.000/!xl), así como la hiponatre-mia (que se observa en más del 50 % de los pacientes). La radiografía de tórax muestra un infiltrado intersticial que evoluciona rápidamente afectando a los lóbulos contiguos. Los derrames pleurales son frecuentes.

La tinción de Gram puede mostrar numerosos leucocitos aunque se observan pocas bacterias, puesto que la Legionella sólo es ligeramente gramnegativa. El diagnóstico definitivo se basa en la serología o el cultivo. La detección del antígeno de la Legionella en la orina es una prueba rápida, con sensibilidad y especificidad adecuadas. Las tinciones con inmunofluorescencia directa de tejido o muestras de lavado bronquial son muy específicas, pero poco sensibles. El diagnóstico lo sugiere un aumento de 4 o más veces en el título de IgG frenta a la Legionella pneumophila.20 La bacteria es muy exigente, pero se puede cultivar en medios selectivos a partir de esputo, líquido pleural o sangre.

Tratamiento

El aspecto clave es la identificación y el tratamiento inmediatos. Entre los pacientes inmunocomprometidos, la mortalidad puede llegar al 50 %; las tasas de mortalidad globales oscilan entre el 5 y el 20 %.21 En presencia de una neumonía de etiología desconocida, la evolución radiológica y la aparición de insuficiencia respiratoria obligan a administrar una pauta antibiótica que cubra la Legionella.

La eritromicina, claritromicina y azitromicina son los fármacos de elección. Habitualmente se utiliza eritromici-na, 1,0 g por vía intravenosa cada 6 horas. La rifampicina se añade en los enfermos más graves o inmunodeprimidos. La doxiciclina también se ha utilizado con excelentes resul-tados.22 El ciprofloxacino es activo frente a la bacteria y supone una opción alternativa.

Prevención y aspectos familiares

Típicamente, los brotes de la enfermedad del legionario impulsan la investigación epidemiológica y la identificación posterior del microorganismo en el agua generadora de los aerosoles. La bacteria es erradicada o controlada mediante limpieza cuidadosa, calentamiento (a 100 °C) o clo-ración del sistema de canalización del agua.