Encopresis en el niño: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La encopresis es la evacuación regular, voluntaria o involuntaria, de heces en lugares inapropiados (p. ej., la ropa interior) por un niño que está en una fase de desarrollo de 4 años o superior.28 La encopresis primaria es la que aparece cuando el niño no ha presentado incontinencia de heces

durante al menos 1 año, mientras que la encopresis secundaria es la que aparece tras un período de continencia de las heces de al menos 1 año.28 La encopresis es cuatro o cinco veces más frecuente en los varones y la secundaria representa el 50-60 % de los casos.28 Debe descartarse la existencia de causas orgánicas, como enfermedad intestinal inflamatoria, hipotiroidismo, hipercalcemia y megacolon congénito (aganglionar).29

La retención fecal funcional puede aparecer debido al miedo a defecar en un lugar extraño, al dolor previo ocasionado por una fisura rectal, a una conducta de oposición o en ocasiones por miedo al cuarto de baño.30 Los esfuerzos del niño para retener las heces se acompañan a veces de gruñidos y enrojecimiento facial, lo que puede interpretarse como una manera de poner a prueba a los padres. El incremento del volumen y la presión rectales pueden producir pérdida de la urgencia para defecar y hacer que el niño tenga encopresis mientras juega o está relajado.31 La filtración a través de unas heces duras e impactadas provoca a veces una “diarrea paradójica”.32 La en-copresis frecuente o continuada puede alejar al niño de sus compañeros y familiares, ocasionando un desajuste emocional.31 El tratamiento con éxito de la encopresis hace que la conducta del niño mejore con frecuencia.28

Hay que informar al niño y a sus padres sobre las causas de la encopresis y de que se necesita una evacuación completa del colon para que se normalice de nuevo el proceso de la defecación.28 Hay que sentar al niño en la taza durante 5-10 minutos dos o tres veces al día, por lo general después de las comidas para aprovechar el reflejo gastrocó-lico. Los movimientos intestinales que consigan la evacuación se anotarán mediante estrellas o pegatinas en un calendario y se dará al niño una recompensa cuando consiga unos resultados razonables.31

La retención de heces y el estreñimiento leves pueden tratarse añadiendo fibra a la dieta y con un emoliente. A veces resulta necesario administrar un laxante oral, como sen o bisacodilo.31 Los casos más intensos requieren un lavado colorrectal completo. En los niños de más de 1 año de edad sin riesgo de aspiración pulmonar puede utilizarse aceite mineral. Puede administrarse una dosis inicial de 15-30 ml por año de edad y día hasta un máximo de 240 ml/día durante 3-4 días.29 Hay que llevar a cabo un tratamiento de mantenimiento con aceite mineral (60-90 ml/día) para mantener unas heces blandas y regulares durante un período de 6-12 meses. El aceite puede tomarse frío, mezclado con zumo de naranja o en forma de emulsión. No deben administrarse enemas con fosfato, ya que pueden producir hi-ponatremia.29

Bibliografía

1. Thomas A, Chess S. Dynamics of psychological development. New York: Brunner-Mazel, 1980.

2. Cooley WC, Graham JM. Common syndromes and management issues for primary physicians: Down syndrome—an update and review for the primary pediatrician. Clin Pediatr 1991; 30: 233-53.

3. Cronk C, Crocker AC, Pueschel SM, et al. Growth charts for children with Down syndrome: 1 month to 18 years of age. Pediatrics 1988; 81: 102-10.

4. Committee on Genetics, American Academy of Pediatrics. Health supervision for children with Down syndrome. Pediatrics 1994; 93: 855-9.

5. Cohen WI. Down syndrome preventive medical check list. In Caring for individuals with Down syndrome and their families. Columbus, OH: Ross Products Division, Abbott Laboratories, 1995:120-4.

6. Committee on Sports Medicine and Fitness, American Academy of Pediatrics. Atlantoaxial instability in Down syndrome: subject review. Pediatrics 1995; 96: 151-4.

7. Zigler E, Hodapp RM. Behavioral functioning in individuals with mental retardation. Annu Rev Psychol 1991; 42: 29-50.

8. Elkins TE. Reproductive health concerns of the person with Down syndrome. J Pediatr Neurosci 1987; 3: 28-36.

9. Mayer JL, Balk SJ. A tip-toe through the toxins. Contemp Pediatr 1988; 5: 22-40.

10. Centers for Disease Control. Preventing lead poisoning in young children: a statement by the Centers for Disease Control. Atlanta: US Department of Health and Human Services, 1991: 1-105.

11. Centers for Disease Control. Lead poisoning associated with use of traditional ethnic remedies—California, 1991-1992. MMWR 1993; 42: 521-4.

12. Needleman HL, Riess JA, Tobin MJ, Biesecker GE, Greenhouse JB. Bone lead levels and delinquent behavior. JAMA 1996; 275: 363-9.

13. Brody DB, Pirkle JL, Kramer RA, et al. Blood lead levels in the US population: phase 1 of the Third National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES 111,1988 to 1991). JAMA 1994; 272: 277-83.

14. Amitai Y, Brown MJ, Graef JW, Cosgrove E. Residential deleading: effects on the blood lead levels for lead-poisoned children. Pediatrics 1991; 88: 893-7.

15. Committee on Drugs, American Academy of Pediatrics. Treatment guidelines for lead exposure in children. Pediatrics 1995; 96: 155-60.

16. Rivara FP, Grossman DC. Prevention of traumatic deaths to children in the United States: how far have we come and where do we need to go? Pediatrics 1996; 97: 791-7.

17. Centers for Disease Control, Center for Environmental Health and Injury Control, Division of Injury Control. Childhood injuries in the United States. Am J Dis Child 1990; 144: 627-46.

18. Greensher J. Recent advances in injury prevention. Pediatr Rev 1988; 10: 171-7.

19. Strasburger VC. Children, adolescents, and television. Pediatr Rev 1992; 13: 144-51.

20. Glotzer D, Weitzman M. Childhood injuries: issues for the family physician. Am Fam Physician 1991; 44: 1705-16.

21. Thompson RS, Rivara FP, Thompson DC. A case-control study of the effectiveness of bicycle safety helmets. N Engl J Med 1989; 320: 1361-7.

22. Rushton HG. Nocturnal enuresis: epidemiology, evaluation, and currently available treatment options. J Pediatr 1989; 114: 691-6.

23. Warady BA, Alon U, Hellerstein S. Primary nocturnal enuresis: current concepts about an old problem. Pediatr Ann 1991; 20: 246-55.

24. Moffatt MEK. Nocturnal enuresis: psychologic implications of treatment and nontreatment. J Pediatr 1989; 114: 697-704.

25. Himsl KK, Hurwitz RS. Pediatric urinary incontinence. Urol Clin North Am 1991; 18: 283-93.

26. N0rgaard JP, Rettig S, Djurhuus JC. Nocturnal enuresis: an approach to treatment based on pathogenesis. J Pediatr 1989; 114: 705-10.

27. Moffatt MEK, Harlos S, Kirshen AJ, Burd L. Desmopressin acetate and nocturnal enuresis: how much do we know? Pediatrics 1993; 92:420-5.

28. Howe AC, Walker CE. Behavioral management of toilet training, enuresis, and encopresis. Pediatr Clin North Am 1992; 39:413-32.

29. Seth R, Heyman MB. Management of constipation and encop-resis in infants and children. Gastroenterol Clin North Am 1994; 23: 621-36.

30. Di Lorenzo C. Constipation. In Hyman PE, Di Lorenzo C, editors. Pediatric gastrointestinal motility disorders. New York: Academy Professional Information Services, 1994: 129-43.

31. Nolan T, Oberklaid F. New concepts in the management of encopresis. Pediatr Rev 1993; 14: 447-51.

32. Christophersen ER. Toileting problems in children. Pediatr Ann 1991; 20: 240-4.