Displasia del desarrollo de la cadera: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El término displasia del desarrollo de la cadera (DDC) incluye dislocación, subluxación y displasia del acetábulo. El

antiguo término displasia congénita de la cadera puede utilizarse para la infrecuente dislocación teratológica de la cadera al nacer.38 La DDC tiene causas multifactoriales y se observa fundamentalmente en la cadera izquierda de una

niña nacida en un primer parto con presentación de nalgas. La incidencia de caderas luxadas/luxables es de aproximadamente 1:1.000, y la de la cadera subluxable es de alrededor de 1:100.

En el recién nacido, las maniobras de Barlow y Ortola-ni (fig. 20.7) son las más fiables para el diagnóstico y deben formar parte de toda exploración correcta del lactante sano39. Se examina al lactante relajado y en decúbito supino, situando una de las manos del explorador de forma que estabilice la pelvis. La otra mano sujeta la cadera que se debe explorar con el pulgar en la ingle y el índice o el dedo corazón sobre el trocánter mayor. Se flexio-na la cadera a 90 grados y se aduce hasta sobrepasar la línea media mientras que se ejerce una fuerza suave hacia fuera con el pulgar. Durante la aducción puede sentirse la luxación de la cadera (signo de Barlow positivo). A continuación se abduce la cadera elevándola con suavidad. Puede sentirse la recolocación de la cabeza femoral luxada (no se oye chasquido), lo que representa una maniobra de reducción de Ortolani positiva. Aunque en las caderas su-bluxables se puede sentir un movimiento extra, éste no constituye una reducción o luxación claras.

En el niño de 2-3 meses de edad la tensión muscular puede enmascarar la luxación o la reducción. Aunque a medida que el niño comienza a andar los signos clínicos son más sutiles, durante la exploración del niño sano siempre debe comprobarse lo siguiente: una disminución de la abducción de la cadera inferior a 50 grados, una rodilla más baja que la otra (signo de Galleazzi positivo) y pliegues del muslo asimétricos. Por desgracia, estas exploraciones clínicas no consiguen identificar a todos los recién nacidos con DDC, en parte porque algunos casos se pasan por alto en la exploración inicial y también porque algunos niños desarrollan la inestabilidad más adelante. Las radiografías estándar son difíciles de interpretar hasta que la cabeza femoral comienza a osificarse a los 3-6 meses de edad. Durante la ecografía dinámica para evaluar la cadera se utiliza una maniobra de Barlow modificada que aumenta la precisión diagnóstica en los niños con inestabilidad de la cadera.40-41

En el recién nacido, la inestabilidad o luxación de la cadera puede tratarse con una correa de tipo Pavlik (fig. 20.8), que tiene éxito en el 85-90 % de los lactantes de hasta 6-8 meses de edad.42-43 Esta correa mantiene las caderas del lactante en flexión y abducción, dirigiendo la cabeza femoral hacia el interior del acetábulo en vías de desarrollo. El uso de la correa de Pavlik requiere una estrecha monitorización ecográfica o radiográfica y un seguimiento clínico frecuente. La mayoría de las caderas se estabilizan al cabo de 2-3 meses. Las caderas luxadas y diagnosticadas a los 6-18 meses de edad requieren una reducción quirúrgica (cerrada o abierta) bajo anestesia, seguida de inmovilización con un yeso en espica.