Determinación de drogas

La determinación de drogas es en esencia una prueba forense para detectar la exposición a tóxicos. El portaviones Nimitz sufrió un accidente en 1981 que mató a 17 tripulantes. La determinación de drogas subsiguiente reveló que alrededor del 47 % de la tripulación presentaba residuos de drogas ilegales, sobre todo marihuana. Posteriores accidentes fatales en el “Amtrak” y en el Sistema de tránsito de Nueva York convencieron al público norteamericano y al Congreso de la magnitud del problema de las drogas ilegales. El presidente Bush declaró en 1988 que el consumo de drogas era “el problema número uno de EE.UU.”. La Omnibus Transportation Employee Testing Act (ley de pruebas para empleados del transporte en autobús) de 1991, aplicada por completo en 1996, amplió las pruebas de drogas a más de seis millones de trabajadores del transporte, las líneas de conducción y otras tareas en las que la seguridad tiene importancia especial. El Department of Transportation ha promulgado normas extensas que regulan la toma de muestras de orina para determinación de drogas, la evaluación de los resultados por oficiales médicos y la manipulación de los registros sobre determinaciones de drogas. Los National Institutes of Drug Testing (NIDT), ahora Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA), tiene la responsabilidad de certificar las instituciones donde se hacen determinaciones de drogas. La tabla 45.7 enumera los fármacos determinados bajo las normas de la SAMHSA y los límites aceptables.

El alcohol es la sustancia objeto de abuso más común. Un cambio importante introducido en la Omnibus Act fue la adición de la detección selectiva de alcohol utilizando un analizador del aliento aprobado por la SAMHSA. En la mayoría de los estados, la intoxicación se define legalmente como presencia de 0,08 a 0,1 mg de alcohol por decilitro de sangre. De acuerdo con la prueba del Department of Transportation (DOT), “no afectado” significa presencia de menos de 0,02 mg/dl. Los trabajadores sufren afectación ligera y no deben conducir con niveles de 0,02 a 0,04 mg/dl. Se considera que los trabajadores están afectados y que no pueden volver a conducir hasta ser evaluados por un especialista en abuso de sustancias (substance abuse professional (SAP) si se les detecta un nivel de alcohol superior a 0,04 mg/dl. Además de la prueba en aire espirado se pueden emplear determinaciones de alcohol en saliva, pero sólo para fines de cribado. Las recomendaciones de la SAMHSA exigen un mínimo de 45 cm3 de orina en dos especímenes divididos: 30 cm3 se destinan a la prueba primaria y 15 cm3 se congelan y conservan durante un año por si el paciente solicita comprobación del resultado positivo. Sólo se permite evaluación local mínima para adulteración (únicamente temperatura y olor). Se exige una cadena legal de custodia. Se aconseja al lector interesado que consulte el Federal Register (Vol. 59, n° 31,15 de febrero de 1994), o que acuda a un curso ofrecido por el American

College of Occupational and Environmental Medicine.