Desprendimiento epifisario de la cabeza femoral: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El desprendimiento epifisario de la cabeza femoral (DECF) es el trastorno grave que se observa con mayor frecuencia en la cadera de los adolescentes. La edad de incidencia máxima es de 11 años en las niñas y de 14 años en los niños; en la población general la incidencia es de aproximadamente 2:100.000.33 El DECF se caracteriza por el desplazamiento hacia delante, brusco o gradual, de la cabeza del fémur a partir de la epífisis femoral. Ésta sigue situada en el acetábulo, lo que produce una deformidad por retroversión en el cuello del fémur. En el paciente con DECF, los objetivos del tratamiento son estabilizar la cadera y evitar un mayor desplazamiento de la misma, así como complicaciones de necrosis avascular, condrólisis y la osteoartritis precoz.

La etiología del trastorno es multifactorial y mal definida.34 Tradicionalmente la clasificación del DECF se ha basado en la duración de los síntomas. Así, los desprendimientos se han dividido en: agudos (síntomas < 3 semanas), agudos-crónicos (síntomas de dolor leve durante > 3 semanas junto a una reciente exacerbación brusca) y crónicos (> 3 semanas).35 Los esquemas de clasificación más modernos intentan hacer hincapié en la cuestión de la estabilidad, puesto que los desprendimientos inestables son los que presentan un peor pronóstico.36,37

En un desprendimiento agudo hay síntomas leves durante un breve período de tiempo antes de que ocurra el desplazamiento; después, mínimos traumatismos pueden provocar una separación aguda, en cuyo caso el dolor es tan intenso que el niño no puede soportar el peso del lado afectado. Los pacientes con la forma crónica presentan dolor localizado en la ingle, la nalga o la zona externa de la cadera. En ocasiones el niño presenta sólo dolor en la rodilla. Se encuentra una disminución de la abducción, flexión y rotación interna; así mismo, a medida que se flexiona la cadera con suavidad es posible colocarla en rotación externa. Las radiografías pueden confirmar el diagnóstico y cuantificar el grado de desprendimiento. Mediante las proyecciones anteroposterior, lateral verdadera y, si es posible, “en posición de rana”, habitualmente puede verse la cabeza femoral desplazada hacia atrás y hacia dentro (por debajo de la línea de Klein) (fig. 20.6). La epífisis es más ancha de lo normal y sus bordes son irregulares. Si hay sospecha clínica pero las radiografías simples no son concluyentes, en la gammagrafía ósea con tecnecio se puede observar hipercaptación en la placa epifisaria afectada.

El único tratamiento fiable del DECF es la cirugía. Los resultados son mejores si se interviene poco después de establecer el diagnóstico, ya que el pronóstico es peor cuanto mayor es el desplazamiento. Cualquier intento de reducir un desprendimiento crónico produce una necrosis avascular.