Dermatitis seborreica: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La dermatitis seborreica es una erupción escamosa recidivante y frecuente (incidencia de 3-5 %). Aparece típicamente en la cara, en el cuero cabelludo y en las regiones in-tertriginosas del cuerpo. Suele afectar sobre todo a dos grupos de edad: lactantes durante los primeros meses de vida (a veces como “costra láctea”) y adultos, entre 30 y 60 años (“caspa”). Causa un prurito leve y se manifiesta por lo general de forma gradual y poco intensa. Se ha descrito una mayor incidencia (hasta un 80 %) en pacientes con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), en los que se manifiesta con frecuencia como una erupción intensa y persistente27. Se desconoce su etiología, pero existe cierto vínculo con la proliferación del hongo Pityrosporum ovale.

Las lesiones consisten en máculas, pápulas y placas escamosas de aspecto amarillento, grueso y graso en ocasiones, y otras blanco, seco y en forma de copos. Las lesiones más crónicas y más gruesas en algunas ocasiones forman costras, que se fisuran y exudan posteriormente. La infección bacteriana secundaria suele ser frecuente, con desarrollo de impétigo. El diagnóstico diferencial se debe realizar con la dermatitis atópica o de contacto, la candidiasis o una dermatofitosis. Cuando se afecta el cuero cabelludo, las placas se confunden a menudo con una psoriasis y, de hecho, ambas enfermedades pueden solaparse, lo que ha llevado a la creación del término “seboriasis” o “sebopso-riasis”. Cuando se afecta el tronco, las lesiones se pueden confundir con las de la pitiriasis rosada.

El tratamiento de las regiones pilosas consiste en la utilización periódica de champús con sulfuro de selenio, pi-ritiona de cinc, ácido salicílico y combinaciones de azufre, así como alquitrán de carbón. El antimicótico ketoconazol también se expende en champú y resulta muy eficaz, lo que apoya la teoría del Pityrosporum ovale. Este tipo de champús se aplica dos o tres veces a la semana y debe mantenerse en la piel (cuero cabelludo) durante unos 5 minutos antes del lavado. Hay que alternarlos con champús normales, según el caso. Esta pauta impide la taquifilaxia que ocurriría con el uso diario. La frecuencia de uso se puede reducir después de un mes, según la tolerancia, con objeto de mantener el control. Las cremas o lociones tópicas de este-roides de baja potencia (p. ej., hidrocortisona al 2,5 % o fluocinolona al 0,01 %) se aplican una o dos veces al día sobre el cuero cabelludo u otras zonas como la cara, las ingles

o el tórax. Tiene gran importancia el uso de la crema tópica de ketoconazol, administrada dos veces al día. Las escamas gruesas, como las que se encuentran en el cuero cabelludo de los lactantes, se pueden eliminar con un cepillo de dientes blando después de empaparlas durante 5 minutos con aceite mineral caliente o en un champú con ácido salicílico.