Dermatitis de contacto: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La dermatitis de contacto es la respuesta clínica de la piel a un estímulo externo. Se trata de una enfermedad muy frecuente. La dermatitis causada por compuestos químicos supone un 30 % de todas las enfermedades profesionales.34 Esta enfermedad representa un problema de tal envergadura, y existe tal variedad de mecanismos patogenéticos y de productos potencialmente implicados, que existe incluso una revista internacional denominada Contact Dermatitis dedicada a este tema. Sin embargo, si el médico de familia sospecha desde un principio de todo tipo de sustancias y lleva a cabo una anamnesis detallada, debería ser capaz de diagnosticar y tratar la mayoría de estos problemas.

Existen varios subtipos de dermatitis de contacto, siendo el más frecuente la irritativa (que representa el 70-80 % de todos los casos de dermatitis de contacto).35 Es el resultado de una rotura de la integridad de la piel y de la absorción local posterior de un irritante. No se ha podido demostrar la implicación de ningún alergeno. Una sola exposición puede inducir una respuesta inflamatoria si el agente es lo suficientemente cáustico o la exposición importante. Con frecuencia, la respuesta se debe a una exposición prolongada, con pequeñas y repetidas lesiones de la piel, como ocurre en aquellos pacientes que tienen que lavarse las manos con frecuencia. Los agentes causantes más frecuentes son los jabones, los disolventes industriales y los medicamentos tópicos (p. ej., peróxido de benzoilo, treti-noína, lindano, benzoato de bencilo, antralina).34-36

El segundo tipo más frecuente es la dermatitis de contacto alérgica, una reacción de hipersensibilidad retardada que aparece tras la sensibilización del cuerpo frente a la sustancia causante. La reacción se produce por lo tanto cierto tiempo después de la exposición. La respuesta varía en función de la sensibilidad del paciente, la cantidad y concentración del alergeno y el alcance de la penetración. En EE.UU. la dermatitis secundaria al zumaque venenoso

es quizá la forma más frecuente de dermatitis de contacto alérgica (v. anteriormente en este catítulo). Otros agentes causales frecuentes son el níquel, los aromas, las sustancias químicas derivadas del caucho, la neomicina, los parabe-nos (presentes en las lociones y en los protectores solares) y la benzocaína (anestésico tópico).36,37 Incluso se han descrito dermatitis de contacto alérgicas en algunos pacientes tras la aplicación tópica de preparados esteroi-deos.36

Los hallazgos físicos varían ligeramente en función de las diferentes formas de dermatitis de contacto. El tipo irri-tativo provoca una erupción eritematosa descamativa con un borde típicamente indistinguible (fig. 115.6). El tipo alérgico suele causar más eritema, edema, vesículas y exudación. Estas erupciones poseen unos límites mejor definidos y pueden corresponder a la forma del agente causal (p. ej., una correa de reloj o la banda elástica de alguna prenda de ropa).

El tratamiento es sintomático tras la eliminación del irritante o del alergeno. Las compresas frías pueden aliviar el prurito, en particular si existe exudación. Los antihista-mínicos orales pueden ser necesarios asociados a esteroides

tópicos; éstos deben emplearse en forma de pomadas, ya que son menos irritantes y sensibilizantes que la mayoría de las cremas y lociones. El paciente debe evitar cualquier preparado tópico con benzocaína u otras “caínas”, ya que pueden agravar el proceso. En los casos intensos resulta necesario administrar esteroides por vía oral durante 1-2 semanas, con reducción gradual de la dosis. Los casos sub-agudos y crónicos pueden resultar colonizados también por Staphylococcus aureus, de tal forma que un antibiótico por vía oral (p. ej., dicloxacilina, eritromicina o cefalexina) puede acelerar la curación.37

A veces es difícil para el paciente evitar el irritante o el alergeno, porque su trabajo exija cierta exposición o porque sea difícil comprobar el agente causal. Una prueba con parche puede ser una solución razonable para determinar el probable o probables candidatos y ayudar de esta manera a elaborar un plan de evitación a largo plazo.