Degeneración macular: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La degeneración macular es un fenómeno por el que envejece la porción interna de la retina y produce una pérdida de la visión por el deterioro del epitelio pigmentario de la retina. Se conocen dos tipos de degeneración macular: seca y exudativa.

Degeneración macular senil seca

La degeneración macular senil seca se manifiesta por una pérdida visual lenta del campo central de la visión. Muchas veces, los primeros signos consisten en una disminución de la capacidad de lectura y un escotoma posterior en el campo central de la visión, conforme aumenta la gravedad. La función de los fotorreceptores de la zona central de la mácula desaparece (fig. 71.7).

Degeneración macular senil exudativa

Este tipo de degeneración macular cursa con una pérdida brusca de la visión y hemorragia en la zona central de la mácula. La retina muestra una solución de continuidad y los vasos coroideos crecen a través del epitelio pigmentario (fig. 71.8). El enfermo describe una mancha oscura o dispersa en el campo central de la visión. A medida que progresa la hemorragia va empeorando la visión. Si la visión de un enfermo con degeneración macular sufre un cambio brusco, debe enviarse el caso de inmediato al oftalmólogo, porque algunas degeneraciones maculares seniles exudativas responden al tratamiento con láser, ello depende del tamaño y localización de la neovascularización retiniana.22

Retinopatía del prematuro

La retinopatía del prematuro (RP) afecta a miles de lactantes cada año pero, por suerte, muy pocos acaban ciegos. Cuando la enfermedad se torna agresiva se conoce como “enfermedad plus” y el pronóstico visual es sombrío. La enfermedad “plus” es un término que se utiliza para describir la tortuosidad y dilatación de los vasos del polo posterior del ojo. La RP ocurre en un 85 a 90 % de los niños con bajo peso al nacer que reciben oxígeno. La capacidad para mantener con vida a recién nacidos con un peso al nacer muy bajo se ha asociado a un rebrote de RP, a pesar del control riguroso de la presión parcial de oxígeno. Por consiguiente, no parece que el oxígeno sea el único factor implicado. La RP se ha descrito clásicamente en lactantes con un peso al nacer inferior a 1.500 g; estos niños deben ser explorados 6 semanas después del nacimiento. En los niños con una enfermedad limítrofe, el efecto del tratamiento es positivo. Por lo general hay que revisar al niño cada 2 semanas hasta que desaparezca la RP. En la actualidad se aplica crio-terapia sobre la retina. Si se detecta desprendimiento, suele continuarse con una vitrectomía de la pars plana, un “pelado” de la membrana y la extirpación del cristalino.23