Cuerpo extraño en el oído: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

En la población infantil es muy frecuente encontrar cuerpos extraños ubicados en el oído, aunque los niños no son

los únicos que se introducen objetos en los oídos. Mediante la inspección con el otoscopio, el cuerpo extraño se puede visualizar fácilmente, ocultar bajo la secreción pustulosa o alojarse más allá del istmo del conducto, en el receso anterior. Para extraer los objetos fácilmente accesibles se pasa un gancho sobre él, con la punta orientada hacia abajo y se arrastra el objeto hacia fuera. Si se trata de un cuerpo extraño redondeado puede ser necesario utilizar unas pinzas cupuliformes, puesto que las pinzas normales suelen impulsar el objeto hacia el interior del conducto. Muchos objetos pueden recuperarse con facilidad con un dispositivo de succión conectado a una cánula de pequeño diámetro. Los objetos imantados pueden retirarse con un imán potente si no están alojados más allá del istmo óseo del conducto.23 Los objetos inorgánicos pueden ser expulsados utilizando una jeringa con agua caliente. La corriente de agua se dirige por encima o detrás del objeto, con la intención de que el reflujo impulse el cuerpo extraño hacia fuera. No se recomienda la utilización de una fuente de agua a presión, por el dolor que ocasiona y la posibilidad de impulsar el objeto violentamente a lo largo del conducto o contra el tímpano. Los objetos orgánicos no deben ser extraídos con jeringa. Por la naturaleza higroscópica de estos objetos, un intento fallido de extracción con jeringa determina que el cuerpo extraño se hinche, pudiendo obturar el conducto y dificultando incluso más la extracción. Se pueden utilizar pinzas cupuliformes y ganchos igual que con los cuerpos extraños inertes.

Tanto los adultos como los niños pueden tener alojados insectos en el oído y el movimiento del insecto ocasionarles un dolor intenso. La instilación de agua o aceite caliente inmoviliza o mata al insecto, que se puede extraer del conducto con la jeringa. Si se utiliza alcohol se debe mezclar con agua caliente para evitar un nistagmo con náuseas y quizá vómitos. Aunque no se observa a menudo en los países occidentales, los gusanos también pueden llegar a alojarse en el conducto auditivo. Antes de utilizar la jeringa es necesario aplicar un tratamiento con cloroformo o éter para que el animal suelte su asimiento en el conducto. Si se trata de una garrapata, habitualmente se precisa tratamiento ORL para su extracción, según sea su ubicación en el interior del conducto.

Al igual que en el caso de los cuerpos extraños nasales, los niños con cuerpos extraños en el oído necesitan un trato suave y tranquilo. No suelen cooperar y el intento de extracción puede ocasionar un traumatismo y una hemorragia del conducto auditivo incluso en circunstancias ideales. Como el tímpano y la cadena de huesecillos se pueden lesionar durante los intentos de extracción de los cuerpos extraños, en un niño que no colabora puede estar indicada la remisión al especialista para la extracción bajo anestesia.

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