Crup espasmódico y laringotraqueobronquitis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El crup espasmódico y la laringotraqueobronquitis (LTB) o crup no recurrente, son enfermedades distintas pero producidas por los mismos virus. Los síntomas clave de ambas enfermedades son la tos de tipo crup y el estridor inspiratorio. El crup espasmódico aparece bruscamente en un niño de menos de 3 años que, al presentar una tos de este tipo asociada a estridor y disnea, asusta terriblemente a sus padres. El niño no ha estado previamente enfermo ni tiene fiebre. Al cabo de unas horas que la familia vive con gran angustia, el crup desaparece y el niño se encuentra bien hasta que aparece el siguiente episodio.

En cambio, la LTB se inicia como un resfriado. Durante 3 a 5 días el niño presenta febrícula, rinorrea, congestión nasal, dolor de garganta, malestar general y tos. Después la

fiebre aumenta de manera gradual hasta alcanzar los

39,5 °C o 40 °C y la tos va empeorando hasta convertirse en un estridor inspiratorio. Además, el niño puede presentar ronquera y sibilancias. En raras ocasiones, la obstrucción del tracto respiratorio es tan intensa que requiere la realización de una intubación o broncoscopia.

Ambos tipos de crup son el resultado de la infección por diversos virus, como el VSR, los virus parainfluenza y de la gripe, los adenovirus y los coronavirus. Mientras que los virus de la gripe y el VSR son más frecuentes durante los meses de invierno, los otros infectan al niño principalmente en primavera y otoño. Estos virus se transmiten por contacto mano-mano o mediante aerosoles de gotitas respiratorias grandes. Para el médico resulta útil saber que en la comunidad existen casos de infección por el virus de la gripe de tipo A o por el VSR, ya que existen tratamientos específicos para ellos.

Los pacientes con crup espasmódico suelen mejorar al respirar aire frío (o, en ocasiones, el aire húmedo de una bañera llena de agua caliente) y requieren escaso tratamiento adicional. Los casos de crup espasmódico resistentes al tratamiento así como la mayoría de los casos de LTB, responden tras la administración de un aerosol de adrenalina racé-mica (0,05 ml/kg de una solución al 2,25 % diluida en 3 ml de suero fisiológico por cada aplicación). Las casos más graves de LTB exigen hospitalizar al paciente para hidratarlo y administrarle oxígeno. En ocasiones, la obstrucción del tracto respiratorio exige la intubación; sin embargo, otras veces la administración de una sola dosis de corticoides por vía intravenosa evita tener que intubar al niño.