Convulsiones febriles: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El trastorno convulsivo más frecuente de la infancia, las convulsiones febriles, afecta a cerca del 3 % de los niños de edades comprendidas entre los 6 meses y los 5 años.5,8 Estos niños tienen una probabilidad del 3 % de desarrollar epilepsia. No obstante, los que reúnen al menos dos de los criterios siguientes: a) antecedente familiar de epilepsia; b) estado neurológico o de desarrollo anormal previo a la convulsión, y c) convulsiones focales o atípicas que duran más de 15 minutos, tienen un 15 % de probabilidades de desarrollar epilepsia.

Presentación clínica y diagnóstico

En el paciente típico, la elevación rápida de la temperatura se sigue de una crisis tonicoclónica generalizada que persiste varios segundos o minutos. No es raro que un niño con una infección vírica leve duerma la siesta y uno de los padres lo encuentre después con una convulsión, con el consiguiente susto. La obnubilación postictal dura de varios minutos a varias horas. Es corriente la presencia de enfermedades víricas subyacentes, como la roséola, o una enfermedad bacteriana aguda, como la otitis media. En aproximadamente un tercio de los casos las convulsiones son múltiples. En cualquier situación sospechosa o atípica surge el fantasma de la meningitis. Conviene realizar una punción lumbar en los pacientes menores de 9 meses de edad, en las convulsiones focales, en las que surgen en la consulta o en el servicio de urgencia, o ante la presencia de hallazgos físicos sugerentes. Las demás pruebas tienen una utilidad dudosa.

Tratamiento

Los baños de agua tibia y el paracetamol (10 mg/kg cada

4 h) o el ibuprofeno (5 a 10 mg/kg cada 6 horas) ayudan a controlar la fiebre. La hospitalización es necesaria sólo si las convulsiones se prolongan más de 30 minutos o son recidivantes o complicadas. La ausencia de un seguimiento adecuado o el temor de los padres pueden obligar también a la hospitalización. Para controlar las convulsiones febriles, el fenobarbital es quizá menos eficaz que el valproato26 o el diazepam por vía oral o rectal (0,3 mg/kg cada 8 h durante 1 a 3 días) o hasta que el enfermo se encuentre sin fiebre durante 24 horas.8,28 Sólo deben considerarse candidatos a tratamiento farmacológico diario los niños pequeños con muchas recidivas, con una anomalía neuro-lógica persistente o con padres que lo requieran. El loraze-pam por vía intravenosa es el fármaco de elección para las convulsiones febriles prolongadas.

Aspectos familiares

Una responsabilidad importante del médico es calmar a los padres de un niño con convulsiones y tranquilizarlos en el

sentido de que las convulsiones febriles corrientes son benignas y no indican lesión cerebral. Conviene advertir sobre el riesgo de recidiva, ya sea inmediata o en un futuro lejano. Desde el momento en que aparece la primera convulsión febril, el 50 % de los menores de un año de edad tienen recidivas, mientras que sólo las padece el 20 % de los mayores de 3 años de edad.