Consumo de fármacos en el anciano

Los pacientes ancianos son grandes consumidores de fármacos, por lo que presentan un gran número de reacciones farmacológicas secundarias. La prescripción excesiva inapropiada o polifarmacia se ha definido como el consumo de demasiados fármacos, el uso de fármacos durante un tiempo excesivamente largo o como su toma a dosis demasiado elevadas.11 Si se tiene una cuidadosa atención para realizar una prescripción apropiada pueden evitarse muchos de estos problemas.

Factores de riesgo

Se han identificado varios factores de riesgo. Los ancianos con trastornos médicos crónicos consultan con frecuencia a varios médicos. Las molestias vagas pueden tentar al médico para que recete fármacos y a los pacientes y a sus familias para que influyan en él para que los recete. Algunas veces la hospitalización y la institucionalización de los ancianos ocasiona un aumento de los fármacos recetados. Otras veces se añade un fármaco al tratamiento de un paciente para tratar los efectos secundarios producidos por otro. Las alteraciones fisiológicas propias de la edad, incluidos la reducción del agua corporal y el incremento de la grasa, pueden modificar el volumen de distribución de algunos fármacos, así como otras características farmacoci-néticas, haciendo que el anciano se encuentre más predispuesto a presentar efectos secundarios.

Grupos terapéuticos más problemáticos

Los neurolépticos, las benzodiacepinas de acción prolongada y los antidepresivos tricíclicos se han asociado a las fracturas de cadera tras las caídas12 (capítulos 31 y 32). También los antihipertensivos, sobre todo los diuréticos,

pueden ocasionar caídas. Las benzodiacepinas, sobre todo las que tienen una vida media larga, se asocian a trastorno cognitivo. Los fármacos cardiovasculares y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) muestran altas tasas de efectos secundarios. Aunque las interacciones farmacológicas son causas menos frecuentes de efectos adversos, obviamente la posibilidad de aparición de estos trastornos aumenta a medida que lo hace el número de fármacos consumidos.

Principios de la prescripción de fármacos en los ancianos

Unos cambios simples en el tratamiento farmacológico de un paciente pueden mejorar notablemente su estado. En la prescripción de fármacos en los ancianos son útiles los siguientes principios, modificados a partir de los que por vez primera expuso Vestal:13

1. Evaluar la necesidad del tratamiento farmacológico. No siempre es útil o necesario realizar un tratamiento con fármacos.

2. Realizar un diagnóstico antes de recetar fármacos. La posibilidad de reacciones secundarias se reduce cuando se administra un fármaco particular tras confirmar un diagnóstico específico.

3. Es esencial realizar una anamnesis farmacológica meticulosa. Los pacientes no siempre recuerdan los fármacos que les han recetado otros médicos.

4. Debe conocerse la farmacología del fármaco que se prescribe, sobre todo por lo que respecta a los efectos del envejecimiento. Las reacciones del paciente son más predecibles cuando el médico utiliza pocos fármacos de cada grupo terapéutico.

5. Comenzar con dosis pequeñas e ir aumentándolas poco a poco hasta conseguir la respuesta deseada. Hay que establecer unos objetivos razonables e interrumpir el aumento escalonado de la dosis cuando se alcanzan los objetivos o comienzan a aparecer efectos secundarios.

6. Mantener una pauta sencilla para facilitar el cumplimiento. La dosis ideal es la que se administra una o dos veces al día. Si es posible, hay que dar instrucciones meticulosas tanto al paciente como a un pariente o amigo.

7. Revisar todos los fármacos de manera regular e interrumpir la administración de los que sean ineficaces o ya no estén indicados. Dos veces al año, se le dirá al paciente que introduzca todos los fármacos de su botiquín en una bolsa y los traiga a la consulta para revisarlos.

8. Recordar que los fármacos pueden causar enfermedades. Un síntoma nuevo puede no ser la consecuencia de un trastorno crónico o de una enfermedad nueva. En primer lugar siempre deben eliminarse las causas farmacológicas.