Consumo de drogas en los adolescentes: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El consumo de drogas afecta a los adolescentes de todos los grupos culturales y socioeconómicos. En un estudio sobre prevalencia del consumo de drogas en adolescentes de raza blanca de zonas suburbanas y en adolescentes afroamericanos de zonas urbanas que fueron atendidos en las consultas privadas de médicos se encontró que la incidencia de consumo de dichas sustancias era más alta en los de raza blanca que residían en zonas suburbanas.28 Dificulta la identificación de este problema en muchos adolescentes la existencia de determinados estereotipos, como que el abuso de drogas ocurre sólo en los grupos minoritarios, los pobres y las personas sin cultura. El abuso de drogas por los adolescentes y los adultos constituye un importante problema social. En ocasiones dicho consumo representa tanto una simple experimentación por parte del adolescente como un abuso importante que interfiere con su desarrollo y su vida cotidiana. Por lo tanto, es esencial evaluar de manera meticulosa el patrón de consumo de sustancias de abuso. Las más utilizadas son el tabaco, el alcohol, la marihuana y la cocaína, aunque entre algunos adolescentes cada vez son más populares otras, como el “éxtasis” (un fármaco alucinógeno) y el “hielo” (ice) (una metanfetamina). En cambio, retroceden sustancias antiguas como el LSD.

El adolescente que consume sustancias de abuso difiere de la población adulta en el tiempo transcurrido hasta llegar a lo que los expertos en estas sustancias denominan el “punto crítico”. Éste es el momento de la vida del adicto en que él o alguna otra persona comprenden que hay algo que no “funciona” como es debido y que es necesaria alguna intervención.29 Las manifestaciones en el adolescente pueden ser el fracaso escolar, hacer novillos, estar malhumorado, presentar un problema de actitud o ser intratable en muchos aspectos.28 Aunque por término medio el alcohólico adulto tarda hasta 15 años en llegar a este punto, el adolescente lo alcanza aproximadamente ya a los 2 años. Por lo tanto, los adultos que han bebido en exceso durante 6 meses presentan un problema menos grave que el adolescente que ha consumido alcohol en exceso de la misma manera y durante el mismo tiempo.

Una vez que el médico sabe cómo realizar una anamnesis sobre consumo de drogas, no es difícil establecer el diagnóstico de drogodependencia en el adolescente. Éste puede presentar problemas en tres contextos principales: la familia, la escuela y problemas legales. El médico debe valorar en el adolescente la presencia de síntomas relacionados con el consumo de drogas, como lenguaje titubeante o hiperac-tividad (tabla 22.7).29 El adolescente que utiliza drogas por vía intravenosa puede mostrar también otros síntomas adicionales (tabla 22.8).29 Para realizar el diagnóstico de drogodependencia no hay que basarse sólo en las pruebas en orina. Así mismo, no hay que hacer nunca pruebas en los adolescentes sin su conocimiento y consentimiento. Pueden observarse resultados tanto falsos positivos como falsos negativos. Por ejemplo, un adolescente al que se le ha recetado un antitusígeno puede dar positivo en una prueba para la codeína.29 Fármacos diferentes permanecen en el

organismo durante períodos de tiempo distintos. Así, un adolescente que haya fumado marihuana varias semanas antes de la prueba puede dar positivo al hacer el análisis de orina (tabla 22.9).29

Aunque los motivos para consumir sustancias de abuso son multifactoriales, el uso de éstas por los padres y los compañeros puede influir en los adolescentes. En general, los médicos deben abordar el tema de la drogodependencia en las visitas clínicas habituales y, si detectan un problema, derivar al paciente a un centro apropiado para posterior evaluación y tratamiento. Como médico de atención primaria, el papel del profesional debe consistir en de-

fender al paciente y ayudar a los padres a que comprendan el problema que tiene su hijo. A veces los padres son capaces de entender los problemas que afectan la vida de su hijo, pero no de enfrentarse con los suyos.29 Si existe disfunción familiar, toda la familia puede beneficiarse de un buen asesoramiento. Es casi imposible que un adolescente que consume sustancias de abuso de manera continuada pueda curarse en el seno de una familia cuya dinámica es anormal.30

El amplio abanico de modalidades terapéuticas de que se dispone para tratar el consumo de drogas sugiere que no existe un modo óptimo de controlar o solucionar el problema. Las intervenciones terapéuticas incluyen el tratamiento hospitalario, el tratamiento en régimen ambulatorio, el asesoramiento individual o en grupo y los grupos de autoayuda. Es difícil evaluar las tasas de éxito de los diversos programas, puesto que no se dispone de una metodología estándar para informar sobre sus resultados y hacer un seguimiento.

En términos de prevención, los adolescentes afirman que la fuente más común de información son los periódicos y la televisión. Por lo tanto, puede ser eficaz la utilización de los medios de comunicación para informar a los adolescentes sobre el consumo de sustancias de abuso.

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