Condilomas acuminados (verrugas genitales, VPH): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los condilomas acuminados o verrugas genitales están causados por el virus del papiloma humano (VPH), constituyen la ETS de origen vírico más frecuente en EE.UU., con una incidencia al menos tres veces superior a la infección genital por el virus del herpes simple23. Los condilomas acuminados exofíticos suelen estar causados por los tipos 6 y 11 del VPH. Aunque por lo general los tipos 16,18, 31,33 y 35 se asocian así mismo a una infección subclínica, también pueden encontrarse en otras lesiones exofíticas. En concreto, estos tipos se asocian a dis-plasia genital y carcinoma.9 La infección por el VPH afecta fundamentalmente a adultos jóvenes con vida sexual activa.

Síntomas

La infección por el VPH puede ser asintomática o producir lesiones exofíticas. Los condilomas suelen aparecer en las zonas sometidas a traumatismos durante la relación sexual. Por lo general, aparte de su presencia física las lesiones exofíticas no producen síntomas, aunque algunos pacientes refieren a veces prurito, quemazón, dolor o hemorragia.24 Los condilomas visibles aparecen unas veces en forma de tumores con el aspecto de una coliflor y el mismo color de la piel; otras veces se manifiestan como pápulas planas y lisas difíciles de ver sin la ayuda de alguna tinción o una lupa. Las lesiones pueden ser únicas o múltiples. En los varones se localizan en el pene, el escroto, la región perianal y la uretra. Algunos varones con lesiones uretrales presentan microhematuria. En las mujeres, los condilomas se localizan en la vulva, el cuello uterino, la región perianal y la vagina. Si son vaginales, con frecuencia no afectan el tercio medio de la vagina.25 En casos más raros, los con-dilomas se localizan en la mucosa oral, laringe, tráquea y recto.

Diagnóstico

En la mayoría de las ocasiones, el diagnóstico de los con-dilomas genitales es clínico. La infección subclínica por el VPH suele demostrarse a menudo tras el examen citológi-co o histológico del tejido infectado. Para mejorar el diagnóstico de la infección subclínica por el VPH, puede aplicarse ácido acético del 1 % al 5 % en la región sospechosa y después examinarla mediante un sistema de aumento, como un colposcopio. El tejido infectado muestra un característico aspecto blancuzco, aunque pueden existir falsos positivos. Si se observan condilomas cerca del ano, la vagina o la uretra, pueden coexistir con condilomas internos. Según esté indicado, debe realizarse una anoscopia, una exploración vaginal y cervical (con frotis de Papanicolaou) o una uretroscopia.23

Tratamiento

Los frotis de Papanicolaou deben realizarse una vez al año no sólo en todas las mujeres con antecedentes de infección por el VPH, sino en todas las que presenten antecedentes de cualquier tipo de ETS. Si el frotis revela la presencia de signos inflamatorios y cambios reactivos de la morfología celular, debe tratarse toda posible infección subyacente y repetir el frotis al cabo de 3 meses. En cambio, si en el frotis se demuestran lesiones intraepiteliales escamosas con bajo

grado de atipia o células escamosas con atipia de significado incierto, el frotis de Papanicolaou deberá repetirse a los 3 meses o, cuando existan indicaciones, se realizará una col-poscopia del tracto genital inferior con biopsias. Si el frotis revela ya lesiones escamosas con un alto grado de atipia, están indicadas la colposcopia y las biopsias inmediatas.9

Sin tratamiento los condilomas genitales pueden invo-lucionar de manera espontánea, aumentar de tamaño o quedarse tal y como están.24 En un 20 %-30 % de los pacientes estas lesiones desaparecen por sí solas y sin tratamiento antes de 3 meses. No existe ningún método capaz de conseguir una erradicación completa del VPH, por lo que los objetivos del tratamiento son extirpar los condilomas exofíticos y disminuir los síntomas del paciente. En la actualidad disponemos de métodos para eliminar los con-dilomas con una eficacia que va del 22 % al 94 %, aunque las tasas de recurrencia son como mínimo del 25 % antes de transcurridos 3 meses. La recurrencia de las lesiones suele ocurrir más por una reactivación de la enfermedad que por una reinfección causada por el compañero sexual de la persona infectada. En cualquier caso, el tratamiento de los condilomas genitales deberá estar conforme con las preferencias particulares de cada paciente.9

El tratamiento de los condilomas externos genitales y perianales es el siguiente:

Crioterapia con nitrógeno líquido o con criosonda, o Podofilox en solución al 5 %: el líquido se lo aplica el mismo paciente en los condilomas dos veces al día durante 3 días, deja pasar 4 días sin tratamiento y luego lo repite según sea necesario hasta 4 veces (sólo está indicado en los condilomas genitales y está contraindicado en las mujeres embarazadas), o Podofilina del 10 % al 25 % en un compuesto de tintura de benzoína: el médico la aplica a los condilomas y se retira al cabo de 1 a 4 horas, repitiendo la operación una vez por semana hasta que sea suficiente o hasta un máximo de 6 aplicaciones (la podofilina está contraindicada en las mujeres embarazadas), o Ácido tricloroacético en solución al 80 %-90 %: se aplica sólo en los condilomas y se espolvorea con talco o bicarbonato sódico para eliminar el ácido sobrante, repitiendo la operación una vez por semana hasta que sea suficiente o hasta un máximo de 6 aplicaciones, o Electrodesecación o electrocauterización (contraindicadas en pacientes con marcapasos y lesiones localizadas en la zona de transición de la piel perianal con la piel pe-rineal).9

El tratamiento de los condilomas vaginales es el si-guiente:9

Crioterapia con nitrógeno líquido (en la vagina no es recomendable la utilización de una criosonda, porque podría perforar la vagina y producirse una fístula), o Ácido tricloroacético en solución al 80 %-90 %: se aplica sólo en los condilomas y se espolvorea con talco o bicarbonato sódico para eliminar el ácido sobrante, repitiendo la operación una vez por semana hasta que sea suficiente o hasta un máximo de 6 aplicaciones, o

Podofilina del 10 % al 25 % en un compuesto de tintura de benzoína: se aplica en una región seca, repitiendo la operación una vez por semana hasta que sea suficiente (algunos expertos desaconsejan este método por el riesgo de absorción sistémica de la podofilina; está contraindicado en las mujeres embarazadas).

El tratamiento de los condilomas localizados en el meato uretral es el siguiente:9

Crioterapia con nitrógeno líquido, o Podofilina del 10 % al 25 % en un compuesto de tintura de benzoína: se aplica en una región seca y se retira al cabo de 1-2 horas, repitiendo la operación una vez por semana hasta que sea suficiente o hasta un máximo de

6 aplicaciones (la podofilina está contraindicada en las mujeres embarazadas).

El tratamiento de los condilomas anales es el siguiente:9

Crioterapia con nitrógeno líquido, o Ácido tricloroacético en solución al 80 %-90 %: se aplica sólo en los condilomas y se espolvorea con talco o bicarbonato sódico para eliminar el ácido sobrante, repitiendo la operación una vez por semana hasta que sea suficiente o hasta un máximo de 6 aplicaciones, o Extirpación quirúrgica.

El tratamiento de los condilomas de la cavidad oral es el siguiente:9

Crioterapia con nitrógeno líquido, o Electrodesecación o electrocauterización, o Extirpación quirúrgica.

Los condilomas exofíticos localizados en la mucosa rectal o en el cuello uterino deben tratarse en colaboración con un especialista. A menos que exista displasia, no se recomienda el tratamiento de la infección subclínica por el VPH en ausencia de condilomas exofíticos, ya que no se ha demostrado que ningún método sea capaz de erradicar la infección. En presencia de displasia, el tratamiento dependerá del grado de atipia celular. Si los condilomas no han respondido al tratamiento durante los períodos de tiempo antes mencionados, puede pensarse en otras opciones terapéuticas. Después de un tratamiento con éxito no es necesario realizar un seguimiento, a excepción de los frotis de Papanicolaou en las mujeres.9

Prevención

Los CDC no recomiendan el estudio de los compañeros sexuales de la persona infectada, ya que la mayoría de ellos seguramente presentan ya una infección por el VPH y porque no disponemos de ninguna prueba de cribado práctica para realizar el diagnóstico de la infección subclínica. Se ignora si los pacientes con infección subclínica tienen la misma capacidad de contagio que los pacientes con con-dilomas exofíticos. La utilización de preservativos puede reducir la transmisión del VPH a los compañeros sexuales

aún no infectados. A los pacientes con condilomas exofíti-cos hay que informarles de que pueden contagiar la infección a los compañeros sexuales que no la presenten.9