Codo del tenista (epicondilitis lateral): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La epicondilitis lateral se manifiesta por un punto doloroso a la palpación del epicóndilo lateral en la inserción del músculo segundo radial externo. Los deportes que causan con mayor frecuencia esta lesión son el tenis, el juego de pelota con raqueta y el esquí de fondo.19 En todos estos deportes, el mecanismo de la lesión es el mismo: la extensión repetitiva de la muñeca contra una resistencia. Si la unión de crecimiento que hay debajo del epicóndilo lateral aún no está cerrada, los deportistas adolescentes o pre-adolescentes son los que presentan el máximo riesgo de presentar esta lesión. Si no se interrumpe la inflamación del epicóndilo, el cartílago de crecimiento puede romperse y producir la rotación de la unión ósea de los ligamentos extensores, en cuyo caso será necesario realizar una reimplantación quirúrgica del epicóndilo. Si no se opera, el codo quedará deformado para siempre.

Diagnóstico

Son pacientes que, al extender la muñeca, refieren un dolor en la zona superior del antebrazo y en el epicóndilo lateral. Normalmente existe dolor a la palpación de éste. También es diagnóstica la maniobra consistente en la aparición de dolor al realizar una flexión dorsal de la mano contra resistencia o, también, el dolor al asir un objeto pesado (prueba de Canard). No es necesario realizar radiografías, aunque en los casos crónicos pueden revelar la presencia de calcificaciones en la aponeurosis de los extensores. En el adolescente con sospecha de fractura por tensión y en el que aún no se ha cerrado la unión de crecimiento, pueden resultar útil en las radiografías comparativas de ambos codos. Las fracturas por tensión del epicóndilo lateral se diagnostican mejor mediante una gammagrafía ósea con tecnecio-99.

Tratamiento

El tratamiento inicial consiste en reposo, administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y aplicación de hielo en la zona afectada. La modificación del objeto que el

deportista debe coger (el mango de la raqueta o el palo de esquí) mediante un asidero de mayor grosor, reduce la tensión ejercida sobre los músculos extensores. Para aliviar los síntomas y modificar el fulcro dinámico de los músculos puede utilizarse una férula de contrafuerza colocada por encima del vientre de los músculos extensores del antebrazo o bien una férula palmar de dorsiflexión. En los casos más rebeldes al tratamiento pueden probarse infiltraciones superficiales de corticoides por encima de la aponeurosis, aunque tres como máximo.20 No hay que administrar corticoides a los pacientes con una posible fractura por tensión o cuando la unión de crecimiento aún no se ha cerrado. En las lesiones de grados 1 o 2 puede reanudarse de inmediato la práctica del deporte y, en las lesiones más graves, tan pronto como desaparezca el dolor a la palpación.