Circuncisión neonatal: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La circuncisión neonatal no se considera ya una intervención rutinaria. La circuncisión por razones no médicas es inaceptable en una era de “derechos del niño”. Resulta necesario aclarar con cuidado si realmente existe una indicación médica. El riesgo de cáncer de pene o de infecciones del tracto urinario no justifica la intervención. De modo similar, las costumbres religiosas, sociales o culturales no constituyen indicaciones para la operación.24 También se discute si se debe emplear o no anestesia para la intervención.

Las complicaciones de la circuncisión son raras y guardan relación habitualmente con la técnica empleada y la anestesia administrada. Entre las posibles complicaciones se incluyen infección, formación de adherencias, estenosis del meato, meatitis traumática, isquemia meatal por lesión de la arteria del frenillo, irritación, balanitis, fimosis, parafimosis, redundancia antiestética de la piel prepucial,

infección del tracto urinario, hematomas, hemorragia tardía e infecciones estafilocócicas.23 Se ha descrito amputación del glande relacionada con utilización de la pinza de Sheldon. Además, diversos estudios han demostrado que el procedimiento puede afectar a la respuesta de dolor frente a otros incidentes varios meses después de la intervención.

Los tres instrumentos empleados de modo habitual en la actualidad para la circuncisión neonatal son el Hollister Stier Plastibell, la pinza de Mogan y la pinza de Gom-co.25-27. La mayoría de los expertos apoyan ahora la administración de anestesia sobre la base de varios estudios. El bloqueo del nervio dorsal del pene (BNDP) y la infiltración local circunferencial pueden emplearse por separado o en combinación (fig. 99.4). El BNDP resulta efectivo y está de acuerdo con el interés ético por el bienestar del lactante; pero otros autores aconsejan el uso de la infiltración local, debido a que según ellos la cara ventral del pene no se anestesia bien sólo con el BNDP.

Para el BNDP se inyecta 1 ml de lidocaína simple al 1 % por vía subcutánea en el dorso del pene cerca de la base, con una aguja de 1,2 cm de calibre 30. Después de penetrar en la piel e introducir con suavidad la aguja hasta que se encuentra resistencia, se inyecta la primera dosis de anestésico. A continuación se retira un poco la aguja y se dirige en sentido lateral hacia los puntos correspondientes a las 10 y las 2 de la esfera del reloj, se vuelve a introducir hasta volver a encontrar resistencia y se inyecta más anestésico. Algunos autores aconsejan que se continúe la infiltración en los lados del pene a través de los tejidos subcutáneos, introduciendo la aguja hasta la superficie ventral en ambos lados e inyectando otros 2 ml de anestésico local. Algunos de los especialistas que emplean la anestesia local primaria con o sin BNDP, hacen una infiltración circunferencial con aproximadamente 1 ml de lidocaína al 1 %, justo distal a la corona del pene.28

No expondremos aquí la forma de utilizar los tres instrumentos mencionados antes, ya que los internos y residentes aprenden con facilidad una o varias de esas técnicas durante la rotación por los servicios de obstetricia, y más tarde al atender a sus propias pacientes obstétricas. La mayoría de los médicos en ejercicio adaptan con rapidez su práctica para emplear una de esas tres técnicas.

En la práctica privada, la mayoría de las circuncisiones se hacen a continuación del parto, pero en los últimos

tiempos se ha tendido a retrasar el procedimiento cuando el parto tiene lugar en instituciones sanitarias, por lo que resulta necesario realizarlo en la consulta. El consentimiento informado, la técnica y el equipo no deben ser menos completos y concienzudos que cuando la intervención se realiza en el hospital.