Chuparse el pulgar en el niño: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Es una actividad relativamente frecuente en los niños pequeños, con una incidencia del 30-40 % en los niños en edad preescolar, y del 10-20 % en los niños mayores de 6 años.21 Chuparse el pulgar puede tener un efecto psicológico ventajoso en los niños pequeños que empiezan a andar, ya que actúa como “sustituto” de la nutrición materna y les permite consolidar sus emociones y manejar mejor sus tensiones. Sin embargo, el hábito puede afectar negativamente la salud dental del niño y se ha asociado a mordedura anterior excesivamente abierta, maloclusión, estrechamiento de las arcadas dentales, traumatismos de mucosas y deformidad del pulgar. Estos niños también están más predispuestos a infecciones, como micosis o impé-tigo alrededor de la boca y paroniquia del pulgar. A veces chuparse el pulgar tiene también impacto sobre la aceptación social del niño, que es considerado como menos inteligente o poco feliz. Una forma de evitar los problemas como el chuparse el pulgar es el empleo precoz de un mor-dedor ortodóntico, ya que es más fácil quitárselo cuando sea necesario. Pese a todos los posibles problemas que puede originar, por lo general el tratamiento de chuparse el pulgar es ineficaz hasta que el niño tiene al menos 4 años, o más si ha experimentado una pérdida traumática. Cuando se requiere un tratamiento, se ha observado que un método de tipo inversión del hábito ha tenido éxito en el 47 % de niños controlados al cabo de 3 meses.21