Caries: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La caries dental aparece como consecuencia de una lesión progresiva bien definida que puede, en gran medida, prevenirse. La placa bacteriana se multiplica sobre la superficie dental y origina ácidos orgánicos (a partir de los hidratos de carbono presentes) que disuelven el esmalte dental. Las defensas naturales son la acción tamponadora de la saliva normal, la resistencia intrínseca de los dientes bien mineralizados y la acción remineralizante del calcio, fluoruro y fósforo que se hallan en los líquidos de la cavidad bucal. Los dientes sanos bien mineralizados ofrecen bastante resistencia a la disolución ácida. Una dieta adecuada, la administración tópica y sistémica de fluoruro, la higiene bucal y el sellado oclusivo aumentan la resistencia dental a la caries.1

La administración sistémica suplementaria de fluoruro refuerza la mineralización del diente; se puede lograr con unos niveles de fluoración del agua potable de aproximadamente una parte por millón o mediante la prescripción de suplementos diseñados para lograr una ingesta diaria equivalente. El consumo excesivo de fluoruro sistémico puede producir fluorosis dental. La ingesta de fluoruro no se puede cuantificar en los niños pequeños que tragan la pasta dentífrica2 o en los niños mayores que toman refrescos con agua fluorada.3 La administración correcta de fluoruro sistémico desde el nacimiento reduce la presencia de caries un 20-40 %. La ingesta óptima de fluoruro sistémico debería garantizarse desde el nacimiento hasta los 13-16 años de edad.1

La administración tópica de fluoruros a través de los dentífricos reduce las caries otro 20-40 %.1 Los enjuagues bucales de fluoruro y su aplicación tópica por el dentista pueden ayudar, pero se reservan para ocasiones especiales. Estos productos actúan a nivel local aumentando la concentración de fluoruro en los líquidos de la cavidad bucal y contribuyen a la remineralización del esmalte dañado por el ácido. Los fluoruros tópicos no causan fluorosis.4

Los hidratos de carbono de la dieta favorecen la caries.5 La modificación dietética durante la niñez y la adolescencia debe tener como objetivo ideal restringir la ingesta de hidratos de carbono refinados, especialmente los caramelos blandos.6 Las bebidas carbonatadas, que contienen ácido fosfórico, disuelven directamente el esmalte de los dientes, aumentando la susceptibilidad a la caries.1 Las caries de la lactancia suponen una pérdida completamente evitable de dientes a causa de la dieta. Este proceso destructivo se previene mediante la omisión del biberón nocturno y afecta sobre todo a los incisivos temporales superiores.7

La higiene bucal orientada a mantener la dentadura libre de placa reduce las caries. Se recomienda una higiene bucal adecuada con cepillado y seda dental dos veces al día.1

Los selladores oclusivos son cubiertas finas de plástico que se aplican en las superficies de oclusión de los dientes para evitar el contacto entre las bacterias y la superficie del diente. Los selladores se aplican a los dientes definitivos posteriores, permanecen intactos durante 4-6 años y son sumamente eficaces en la prevención de las caries. En la actualidad constituye una medida preventiva muy eficaz, rentable e infrautilizada.8