Cáncer oral: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El cáncer epidermoide que afecta a la cavidad bucal o a la faringe constituye una enfermedad potencialmente mortal que se cura con facilidad con un diagnóstico precoz. Existe un grupo de alto riesgo definido por el consumo habitual de tabaco o alcohol. La enfermedad evoluciona de manera lenta con una diseminación local predecible, en una localización fácil de visualizar por inspección directa. La identificación de lesiones limitadas o incluso un carcinoma in situ sólo exigen una exploración regular cuidadosa de la población de riesgo.14

El marcador de cáncer oral más constante y precoz es la eritroplasia.14 La displasia celular se acompaña de una desorganización de las capas ordenadas de células escamosas, pérdida de la adhesión celular y reacción inflamatoria. El resultado es una imagen macroscópica de eritema que se parece al halo rojo de la candidiasis oral o al enrojecimiento producido por una irritación física local. Cualquier lesión eritematosa que persista durante 14 días obliga a sospechar un carcinoma precoz. La inflamación localizada persistente es el síntoma cardinal del carcinoma precoz de la cavidad bucal. La leucoplasia (coloración blanquecina de la mucosa) también puede estar asociada al cáncer oral precoz. Los signos tardíos del cáncer oral son: retracción de

los tejidos, lesiones elevadas, engrosamiento palpable y ul-ceración.14

Las localizaciones de máximo riesgo deben ser exploradas específica y metódicamente. Éstas son el suelo de la boca, la región ventrolateral de la lengua, el paladar blando y los pilares de las amígdalas, regiones que carecen de una mucosa muy queratinizada o especializada y que están expuestas a los carcinógenos presentes en la saliva o en el aire inhalado.14