Bulimia: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La bulimia se caracteriza por episodios de ingesta de grandes cantidades de comida, por un sentimiento de impotencia y falta de autocontrol sobre lo que el paciente come y por los intentos para compensar estas ingestas excesivas mediante los vómitos o las purgas. Los síntomas deben durar al menos 3 meses y presentarse como mínimo dos veces por semana. En las adolescentes y mujeres adultas jóvenes, su prevalencia es de alrededor del 1 % al 3 %. El 90 % son mujeres. Aunque las ingestas excesivas suelen ser de dulces o de alimentos con un alto contenido en calorías, más que el tipo de comida, lo que caracteriza mejor el impulso propio de la bulimia es el deseo anormal de comer y un sentimiento de falta de control para dejar de hacerlo. Estas personas sienten mucha vergüenza y ocultan al máximo las comilonas, que normalmente están desencadenadas por situaciones estresantes, momentos de mal humor o por una intensa sensación de hambre tras realizar una dieta muy estricta. Como método de purga, los vómitos provocados son característicos en el 80 % al 90 % de los pacientes con bulimia, y aproximadamente un 30 % consumen un exceso de laxantes o, más raras veces, utilizan enemas. En ocasiones, para perder peso las personas diabéticas con bulimia llegan a extremos como reducir u omitir las dosis de insulina.

Estas personas presentan con mayor frecuencia síntomas depresivos, trastornos del humor y ansiedad. Se estima que en el 33 % de los pacientes con bulimia también puede hacerse un diagnóstico de dependencia o de abuso de sustancias, y que un porcentaje similar cumple los criterios exigidos para el diagnóstico de uno o más trastornos de la personalidad.

A menudo, en la exploración física se observa pérdida del esmalte dental, especialmente en las caras linguales de los dientes anteriores. Al mismo tiempo, a veces los dientes aparecen desconchados, mellados y con aspecto “apoli-llado”. En las personas obesas con bulimia son frecuentes los síntomas gastrointestinales. Obviamente, ante un enfermo que presenta tales síntomas, el primer diagnóstico de presunción no debe ser la bulimia, pero habrá que tenerla en cuenta una vez descartados otros tipos de patología.

Diagnóstico diferencial

Las purgas ocasionales realizadas tras una comilona e impulsadas por un sentimiento de culpa, indican la posible existencia de un trastorno de la alimentación subclínico. Según el grado de sentimiento de culpa, estos procesos previos pueden ser factores de riesgo de la bulimia.13 Al parecer, en las personas obesas el diagnóstico de bulimia “asociado a grandes comilonas” tiene una prevalencia elevada, del orden de aproximadamente el 30 %.11

Tratamiento

Se ha demostrado la eficacia de la desipramina (durante 24 semanas) combinada con una terapia conductista;14 también se ha demostrado la eficacia de la fluoxetina.15 Si el paciente presenta episodios de purga, hay que intentar ayudarlo a controlar este hábito compensador perjudicial.