Atención sanitaria del adolescente

En EE.UU. los adolescentes son el único grupo de edad cuyo estado de salud no ha mejorado durante los últimos 30 años.1 De hecho, los varones de 15 a 24 años de edad fueron el único grupo de edad en el que la mortalidad aumentó de manera significativa entre 1960 y 1980.2

Entre los adolescentes son especialmente frecuentes las elecciones de conductas de riesgo personal. Un tercio de los que van a la escuela superior fuman de manera regular y una quinta parte ya fuman a los 11 años de edad. Hacia los 15 años, más de un tercio de los adolescentes han experimentado algún tipo de intoxicación y 9 de cada 10 estudiantes de grado superior han consumido alcohol (en dos terceras partes en exceso). Hacia los 18 años, una cuarta parte de las adolescentes se quedan embarazadas. Una cuarta parte de los estudiantes de grado superior han pensado seriamente en la posibilidad de suicidarse. Así mismo, se estima que el 25 % de las infecciones por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se han adquirido durante la adolescencia. En los adolescentes, el 50 % de las muertes se deben a homicidios, suicidios o accidentes con vehículos de motor. Aunque la morbididad y la mortalidad del mayor número de adolescentes puede prevenirse, no está clara la relativa eficacia de las intervenciones realizadas por el médico o por la comunidad.

Más del 70 % de los adolescentes visitan al médico anualmente, lo que representa una media de 3 visitas anuales.3 Por lo general, los adolescentes consideran al médico como una fuente valiosa y fiable de información sobre la salud.4 Puesto que los adolescentes visitan sobre todo a los médicos de atención primaria, los médicos de familia tienen una posición privilegiada para promover la salud en este grupo de edad. En la encuesta National Ambulatory Medical Care Survey (NAMCS) se comprobó que en 1990 el motivo más frecuente por el que los adolescentes acudían a la consulta del médico era para someterse a una exploración médica o física general (incluidas las exploraciones físicas para realizar deporte). Entre las adolescentes ya mayores la razón más común para acudir al médico la contituían las visitas prenatales. Aun-

que un 15 % de las visitas de los adolescentes al médico pueden considerarse como de supervisión de su estado de salud, son pocas las que incluyen unos servicios preventivos o de recomendaciones sobre la salud. Según la NAMCS, en menos del 2 % de las visitas hechas a adolescentes se dieron consejos sobre promoción de la salud, información sobre el VIH, instrucciones sobre la autoex-ploración de las mamas y consejos sobre la reducción del colesterol.

Con la ayuda de un consejo asesor científico, el Department of Adolescent Health de la American Medical Association elaboró y publicó unas “Recomendaciones para los servicios preventivos durante la adolescencia” [Guidelines for Adolescent Preventive Services (GAPS)].5 El informe GAPS constituye la primera serie de recomendaciones exhaustivas realizadas a modo de estrategias preventivas para los adolescentes. Incluye 24 recomendaciones en 4 áreas generales: a) atención sanitaria; b) guía sanitaria; c) cribado, y d) inmunizaciones. En todas las áreas se recomienda que el médico realice intervenciones, incluidas las visitas anuales informativas para todos los adolescentes.

La mayoría de los datos presentados en el informe GAPS proceden de las intervenciones comunitarias (p. ej., control de armas, leyes sobre el cinturón de seguridad y el uso de casco y normas sobre la hora de volver a casa) o se basan sólo en la opinión de los expertos.5 Se ignora si el médico en particular puede modificar los hábitos de salud que ocasionan la mayoría de la morbididad y la mortalidad en los adolescentes. Antes de que se adopten las recomendaciones del informe GAPS sobre atención sanitaria preventiva de los adolescentes, es necesario realizar más estudios y elaborar estrategias preventivas específicas para cada ámbito determinado. Mientras, el médico puede ayudar a la comunidad ejerciendo un papel de informador sobre aspectos importantes que afectan la salud de los adolescentes, como el consumo de tabaco u otras sustancias de abuso y la prevención de las lesiones.