Anomalías y lesiones fibroquísticas de la mama: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La transformación fibroquística es la anomalía benigna más común de la mama. El proceso resulta tan frecuente que puede considerarse parte de la historia natural de la mama y no una “enfermedad”. La prevalencia aumenta con la edad y es mayor en mujeres de 35 a 45 años. El trastorno resulta raro en mujeres posmenopáusicas. Se cree que la mastodinia, el síntoma más frecuente asociado con lesiones fibroquísticas, se debe a tumefacción mamaria. El dolor se suele localizar en el cuadrante superoexterno, habitualmente más denso, y es bilateral. El dolor aparece inmediatamente antes de la menstruación y disminuye al comenzar la regla. Las pacientes quizá perciban un aumento del tamaño de las mamas durante dicho período. Los antecedentes familiares del trastorno son comunes. La exploración física revela quistes de tamaño variable entre un milímetro y varios centímetros. Los quistes se manifiestan como nódulos irregulares, bilaterales y movibles con facilidad, o como áreas de hipersensibilidad local sin una masa discreta; la compresión causa dolor. La resolución de los quistes después del ciclo menstrual asegura el diagnóstico de alteración fibroquística de la mama. Algunas pacientes parecen ser sensibles a la cafeína, lo cual permite emplear una prueba de supresión de la cafeína como parte de la evaluación diagnóstica y con fines terapéuticos. Puede ser útil la exploración de la paciente en otro momento del ciclo menstrual, después de un período sin cafeína.

El objetivo de la evaluación de las lesiones quísticas consiste en confirmar el diagnóstico y excluir el cáncer.4,5 La enfermedad fibroquística de la mama se puede diferenciar del tumor maligno por la naturaleza del dolor, los hallazgos típicos en la exploración de las mamas, el tamaño de la masa y el número de lesiones. Si existe cualquier duda sobre el diagnóstico está indicada la biopsia. La aspiración proporciona con frecuencia alivio sintomático, además de contribuir al diagnóstico. Si se realiza aspiración se obtendrá un fluido claro y desaparecerá la masa; es necesario el seguimiento durante por lo menos tres meses para asegurar que no se producen recidivas. Si queda una masa o engrosamiento residual, si el fluido obtenido es sanguinolento o si la masa recidiva, se realiza una biopsia con escisión. La mamografía puede proporcionar el diagnóstico y

debe realizarse antes de la evaluación invasiva de cualquier masa. La aspiración con aguja fina o la biopsia mediante escisión ayudan a elegir el tratamiento sobre la base de los datos histológicos. El fluido lechoso o claro en una masa que se resuelve después de tres meses representa una lesión quística. Si no se obtiene líquido está indicada la biopsia con escisión. La recidiva de la masa obliga a la biopsia. Las lesiones hiperplásicas o proliferativas con células epiteliales atípicas conllevan un riesgo aumentado de cáncer. Por lo demás, los cambios fibroquísticos de la mama no se asocian con cáncer.5