Anemia del deportista: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las alteraciones hemáticas más frecuentes que se observan en los deportistas son una ligera disminución de la hemoglobina (a causa del aumento del volumen plasmático) y un número de hematíes normal o alto, lo que ha originado el término “anemia del deporte”.32 Sin embargo, esta terminología es equívoca. La expansión del volumen plasmático, asociada al ejercicio físico aeróbico regular constituye una adaptación ventajosa a la pérdida de este volumen, que podría ocurrir diariamente a causa de la deshidratación y el mismo ejercicio. En condiciones normales, el volumen plasmático puede disminuir del 5 % al 15 % como consecuencia de la deshidratación, ya que ocurre un desplazamiento de líquido hacia los tejidos a causa del incremento de presión en los capilares, producido por

la compresión de las vénulas y los músculos. Frente a esta disminución del volumen plasmático, el cuerpo reacciona liberando renina, aldosterona y hormona antidiurética, que originan una nueva elevación del volumen plasmático. Esta reacción es en realidad una “seudoanemia” por dilución, que provoca un aumento del rendimiento en lugar de disminuirlo. La comprobación de un número normal de hematíes en el hemograma completo confirma este diagnóstico.

La causa más frecuente de anemia verdadera en los deportistas es la deficiencia de hierro33. Algunos deportistas sometidos a entrenamientos intensos pierden hierro a consecuencia de pequeñas hemorragias gastrointestinales, en la menstruación o por la orina. La fe-rropenia de las deportistas que tienen la menstruación puede asociarse a una disminución del rendimiento y debe vigilarse de manera regular.

En los deportistas sometidos a un entrenamiento intenso también puede observarse una anemia hemolítica de etiología poco clara. Este trastorno, que en un principio se denominó “hemólisis de los corredores”,32 se pensó que estaba relacionado con lesiones traumáticas de los hematíes que tenían lugar a causa de la compresión de estas células en el pie del deportista que realizaba actividades como correr. El hallazgo del mismo trastorno en nadado-res33 oscurece el término “hemólisis de los corredores”, ya que en este caso la hemólisis aparece al realizar un deporte no traumático. Sin embargo, la presencia de una hemólisis asociada al ejercicio con importancia clínica es rara, por lo que quizá representa una lesión de no más del 2 %-3 % del número total de hematíes.

El seguimiento de los pacientes con anemia ferropénica es el mismo que se sigue para cualquier adulto. Debe administrarse durante varios meses un tratamiento empírico a base de sulfato ferroso (tabletas de 325 mg, 3 veces al día). La anemia hemolítica puede diagnosticarse por la presencia de hematíes dismórficos en el frotis de sangre periférica, y en estos pacientes hay que realizar un seguimiento similar al de cualquier otro enfermo con un trastorno hemolítico.