Alergias alimentarias: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La alergia alimentaria es una reacción inmunológica a un producto de la dieta. Presentan alergias alimentarias alrededor del 0,3 % al 7,5 % de la población general y hasta un 30 % de los niños con dermatitis atópica.5 Las alergias alimentarias deben diferenciarse de otras reacciones adversas a los alimentos de causa no inmunológica, como el síndrome del restaurante chino, la intoxicación por pescado o la intolerancia a la lactosa.

Síntomas

Los pacientes con alergias alimentarias presentan dolor abdominal, rinitis, diarrea, vómitos, exacerbación del asma, angioedema, urticaria o dermatitis atópica. También pueden presentar síntomas en la cavidad oral, como prurito e inflamación de los labios, la lengua y el paladar. Se han descrito muertes por anafilaxia. En los adultos, los alimentos que producen alergia con mayor frecuencia son el pescado, el marisco, las nueces y los cacahuetes; en los niños, son los huevos, los cacahuetes, la leche, la soja y el trigo.6

Diagnóstico

Los síntomas pueden aparecer rápidamente tras la ingesta del alergeno o retrasarse hasta 24 horas. En la historia clínica hay que recoger la cronología de aparición de los síntomas y preguntar por antecedentes familiares de atopia. A veces resulta útil disponer de un diario donde el paciente anote los alimentos que consume y los síntomas que aparecen. Si no ha ocurrido un episodio de anafilaxia, puede probarse con una dieta de eliminación modificada. Para valorar los alergenos alimentarios también pueden realizarse pruebas de sensibilidad cutánea y de radioalergoabsorción (RAST), aunque su precisión está limitada por inconvenientes como la variabilidad de los extractos disponibles en el mercado y la inestabilidad de algunos de los antígenos utilizados en las mismas.7 Para realizar un diagnóstico definitivo de las alergias alimentarias debe demostrarse que la supresión del alimento responsable elimina los síntomas alérgicos y que éstos reaparecen al reintroducir el alimento en la dieta.

Tratamiento

El único tratamiento eficaz de las alergias alimentarias es la evitación del alimento causal. En los lactantes con alergia a la leche de vaca puede utilizarse un biberón a base de hi-drolizado de caseína. En estos lactantes es mejor evitar los biberones preparados con proteínas de soja, ya que aproximadamente un 20 % de quienes presentan alergia a la leche de vaca son también alérgicos a estas proteínas.5

Los antihistamínicos H1 son útiles para mejorar la rinitis y la urticaria producidas por las alergias alimentarias. Hay que tener cuidado al administrar vacunas con derivados del huevo en pacientes con alergias graves a los huevos o al pollo.

Prevención y aspectos familiares y comunitarios

El médico debe recomendar la lactancia materna, especialmente en los lactantes con antecedentes familiares de atopia. En los de alto riesgo, si es preciso un suplemento a la lactancia materna deben utilizarse biberones preparados con hi-drolizado de caseína. A los niños con antecedentes familiares importantes de atopia no deben dárseles huevos, cacahuetes ni pescado antes de los 3 años de edad.6 También hay que enseñar a los familiares que preparan las comidas a leer las etiquetas de los alimentos para evitar así los “prohibidos”.