Abuso de alucinógenos: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los alucinógenos se definen como fármacos que producen alucinaciones visuales, auditivas, táctiles y a veces olfatorias. La dietilamida del ácido lisérgico (LSD) es el aluci-nógeno más potente y común. El LSD se conoce como “ácido”, “punto”, “cubo”, “cristal” o “secante”. Provoca conductas extrañas que comienzan pocos minutos después de la ingesta, alcanzan un máximo a las 3 o 4 horas y duran hasta 12 horas. Un “mal viaje” puede cursar con paranoia, depresión, ansiedad y crisis de angustia. Los pacientes con reacciones adversas a los alucinógenos pueden confundirse con los que sufren una reacción esquizofrénica. Los individuos intoxicados con alucinógenos: a) no tienen historia de enfermedad mental; b) cuentan que han ingerido drogas, y c) presentan alucinaciones visuales en vez de auditivas. La exploración física puede revelar midriasis marcada, taquicardia, sudación y fiebre. Muchas veces estos pacientes se tranquilizan en un medio ambiente calmado. Se puede emplear una benzodiacepina para la agitación intensa, y cuando la agitación es extrema quizás resulte necesario el haloperidol.30 Los efectos crónicos del LSD pueden abarcar “relámpagos de recuerdo” (flashbacks), psicosis, reacciones depresivas y cambios persistentes de la personalidad.