Absceso: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los abscesos son un motivo de consulta frecuente al médico de familia. Muchos enfermos cuando acuden a la consulta presentan una zona de eritema e induración local como fase previa a la aparición de fluctuación central. El absceso se forma por la infección piógena local y puede aparecer en cualquier lugar de la piel. Sin duda, son muchos los órganos y patógenos implicados, pero el absceso cutáneo casi siempre obedece a una infección estafilo-cócica. En el cultivo se observa de manera invariable una flora mixta, si bien el microorganismo sospechoso en principio es el estafilococo.

La infección comienza, por regla general, como una celulitis con eritema e inflamación difusas sin apenas necrosis o fluctuación central. Asimismo se advierte linfan-gitis y otros signos cardinales de celulitis. El tratamiento antibiótico de las pequeñas zonas abscesificadas, como si se tratara de una celulitis, a veces puede resolver el problema sin necesidad de drenaje.

El médico debe prestar atención a la localización del absceso. Los abscesos de la pared torácica pueden constituir un empiema en un enfermo muy afectado y es necesario drenarlo. El absceso y la supuración parotídeos sugieren una parotiditis purulenta. La administración de penicilinas resistentes a la penicilasa y la expresión de la glándula parótida ayudan a la recuperación del enfermo. Los abscesos cervicofaciales adquieren especial relieve por el riesgo de obstrucción respiratoria. Los abscesos sublinguales y submandibulares constituyen una emergencia, ya que suelen seguirse de una obstrucción de la vía respiratoria. Los que afectan a las palmas pueden reflejar una lesión oculta de las vainas tendinosas de los músculos flexores que obliga al drenaje quirúrgico con la posible incapacidad consiguiente. Los abscesos perineales son engañosos y afectan una gran superficie tisular. No resulta nada fácil drenar ni tratar los abscesos perirrectales y perineales; en estos casos conviene sopesar el ingreso hospitalario y la consulta con el cirujano.

El tratamiento del absceso requiere drenaje, que suele ser curativo. No siempre se precisan antibióticos después del mismo, no obstante, un drenaje previo a la incisión central y “salida a la superficie” del absceso puede extender paradójicamente la infección. Muchos abscesos no complicados exigen tratamiento antibiótico, así como la aplicación de calor húmedo y una cuidadosa supervisión antes del drenaje. Si la infección afecta una región vital, como los pulmones, el cuello y la mano, la vigilancia debe

efectuarse en un hospital. Desde luego, hay que supervisar con cuidado el tamaño y la extensión de los abscesos peri-neales y perianales y valorar si se precisa hospitalización.